El café feliz que  superó la adversidad
Published in Agricultura,
Domingo, 04 Junio 2017 22:39

El café feliz que  superó la adversidad

Cultivadores de Jericó, Boyacá, hicieron posible que la variedad Castillo se desarrollara a 2.200 metros de altura. Aquí su historia.

El 11 de mayo de 2011 Álvaro Avendaño le contó al periódico El Tiempo que en el corregimiento de Cheva, como en otros sectores rurales del municipio de Jericó, la tierra se abrió y se tragó casas, cultivos y animales.

Fue una emergencia provocada por la ola invernal que dejó en la ruina a 1.900 personas y convirtió en escombros 327 viviendas, cinco escuelas, redes electricidad y de acueducto.

El desastre natural también arrasó con cientos de hectáreas de pastos y cultivos especialmente de alfalfa y dejó a sus productores literalmente en la calle. Ante este sombrío panorama comenzaron a buscar alternativas para recomponer su maltrecha economía familiar y pensaron en el café.

¿Y por qué no cultivarlo si es una bebida con alto consumo y tiene un buen mercado internacional?, se preguntaron Jimmy Fernando Avendaño Paredes y su familia. A partir de ese momento comenzaron a buscar respuestas, a investigar, a sopesar posibilidades.    

Con la información básica en la mano se decidieron por la variedad Castillo y en dos hectáreas de la vereda La Estancia plantaron los primeros arbustos con un reto adicional: la altura.

Jericó es uno de los municipios de Boyacá a mayor altitud sobre el nivel del mar y el cafeto es una planta que tradicionalmente se da en regiones con una temperatura media de entre los 19 y los 21.5 grados centígrados y allí en promedio esta alcanza los 12 °C.

Con todo y el riesgo sembraron una hectárea a los 2.200 m.s.n.m. y otra a los 2.350. Seis años después de los deslizamientos y de la incertidumbre hoy producen uno de los cafés especiales más apetecidos de Boyacá: Happy Coffe, ‘un café de altura’, en grano y molido.

En su empaque, que tiene un elegante y sobrio diseño, se destaca que su sabor es cítrico, que su cuerpo es cremoso, que su aroma y fragancia están asociados al chocolate amargo y a los frutos secos, que su sabor residual tiene que ver con el cítrico de la naranja, que su acidez es viva pronunciada y que su tostión es media.

Una dificultad, una oportunidad

Ha sido muy difícil sostener las plantaciones, admite Jimmy Avendaño, primero porque a diferencia de lo que sucede en otras regiones del país estas no tienen sombra, y a pesar de que las condiciones agroclimáticas de la zona son adecuadas las bajas temperaturas queman las hojas y el verano prolongado los ha obligado a implementar sistemas riego. Es toda una aventura.

Quizá por todos esos avatares el producto que hoy tienen en el marcado ha logrado escalar en calidad y reconocimiento, especialmente en escenarios internacionales como los de Estados Unidos y Kuwait a los cuales pretenden llegar gracias a la estrategia de comercialización que han impulsado a través de redes sociales y de su presencia en ferias, congresos y aeropuertos.

Como la mayoría de emprendedores de Colombia, Happy Coffe se ha financiado con el capital familiar de los Avendaño Paredes y la asesoría de la Federación Colombiana de Cafeteros, y solo recientemente empezó a sentirse el acompañamiento de la Gobernación de Boyacá a través de la Secretaría de Fomento Agropecuario.

Gracias al avance alcanzado, hoy en Jericó se trabaja en la conformación de una asociación que ya vincula a 19 productores y que tiende a crecer pues tanto en el corregimiento de Cheva como en otras ocho veredas el cultivo de café podría beneficiar a 300 familias campesinas. 

Esta historia apasiona, especialmente por la ambición de sus gestores que en el inglés de su empaque quieren despertar al mundo: ‘Wake up world. The Best South American Coffee’.