Diana Carolina Macana y Johana Zuluaga, biólogas de la UPTC, durante un registro de aves en el Lago de Tota.
Diana Carolina Macana y Johana Zuluaga, biólogas de la UPTC, durante un registro de aves en el Lago de Tota. Foto: archivo particular.
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Viernes, 30 Junio 2017 03:40

'Pajareras' de Boyacá lograron que su investigación sobre avifauna fuera publicada por el Humboldt

Su trabajo, que comenzó en 2003 en el Lago de Tota, ha permitido documentar aves endémicas, migratorias y en peligro de extinción.

El pato zambullidor andino fue una de las primeras víctimas de la truchicultura en el Lago, de los agroquímicos utilizados en los extensos cultivos de cebolla y del vertimiento de aguas residuales del municipio de Aquitania.

Su desaparición ha sido ampliamente documentada por varios investigadores de la biodiversidad, entre ellos Johana Zuluaga Bonilla y Diana Carolina Macana García, biólogas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (Uptc) y quienes recientemente lograron que su trabajo de 13 años fuera publicado por la revista Biota Colombiana del Instituto Alexander von Humboldt.   

Todo inició en 2003 cuando apenas eran estudiantes e integraban un pequeño e incipiente grupo de trabajo académico desde el cual decidieron aprender sobre aves, sus comportamientos, su hábitat, su estado. El Lago de Tota fue el escenario seleccionado para esta aventura.

Al principio no contaron con acompañamiento, nadie quien las orientara. Por fortuna se encontraron con el profesor Nelson Aranguren que para la época realizaba en el Lago un estudio sobre limnología (ciencia relacionada con los aspectos físicos y biológicos de los ecosistemas de agua dulce). Aranguren les sugirió indagar sobre el estado de la avifauna en este ecosistema pues desde 1982 no se disponía de información actualizada.   

A partir de esa sugerencia comenzaron a hacer gestiones y lograron captar el interés de la Dirección de Investigaciones de la UPTC que les dio el respaldo y los equipos , y de Corpoboyacá que asumió el transporte para los desplazamientos. 

Desde entonces las dos biólogas han mantenido su vínculo con los pájaros que subsisten de lo que el Lago les provee. Diana realizó su tesis sobre la situación de esta fauna acuática y terrestre, y entre las dos concluyeron que este cuerpo lagunar reunía las condiciones para buscar que fuera declarado como Área Importante para la Conservación de las Aves (AICA).

Un saludo a la bandera

El registro de esta especie migratoria boreal se dio durante un censo navideño en el Lago de Tota. Foto: Johana Zuluaga-Bonilla.

Su empeño dio frutos en octubre de 2007 cuando el Instituto Alexander von Humboldt, con el aval de Birdlife International, acogió su petición de que el Lago de Tota recibiera tal designación con la que se reconocen ecosistemas lacustres en los que hay presencia de aves endémicas y en peligro de extinción.

Aunque fue una decisión muy importante, hoy creen que no ha transcendido y que esta fue asumida por los responsables como un saludo a la bandera.

Con la declaratoria de AICA se esperaba que las autoridades ambientales, y en general todas las que tienen relación con el Lago, incluidas la Gobernación, las alcaldías y el Ministerio de Agricultura, hubieran tomado medidas efectivas para asegurar la sostenibilidad de las actividades agrícolas, pesqueras y turísticas que tanto impacto le han ocasionado. Diez años después consideran que poco o nada ha ocurrido. Tota continúa en un deterioro progresivo ante la lentitud y la desarticulación de las instituciones que están obligadas a protegerla.

Pero como su lema es insistir, persistir y nunca desistir, así como el pájaro carpintero, desde 2008 participan de los censos navideños y de los censos neotropicales de aves acuáticas que se realizan en febrero y julio de cada año. Eso les ha permitido registrar el tipo de especies y el número de aves que habitan, que llegan ocasionalmente o que en el peor de los casos desaparecen.   

Esta labor silenciosa, y muchas veces solitaria, la adelantan hoy desde una ONG que crearon con el nombre de Asociación Ornitológica de Boyacá Ixobrychus, en alusión a la garcita mirasol (Ixobrychus exilis bogotensis), una pequeña y tímida ave que se ve estampada en el logo de su organización.

Desde Ixobrychus tienen un inventario de 168 especies que dependen del Lago, de las cuales 10 son endémicas, siete están amenazadas y 34 tienen la condición de migratorias.

Diana y Johana disfrutan con que lo hacen. Las largas caminatas, el frío que taladra sus huesos o el sol intenso que lacera su piel no son obstáculo para continuar ‘pajariando’. Lo suyo es por el mero compromiso que tienen con la avifauna del Lago de Tota. Ese esfuerzo les ha significado grandes victorias, entre ellas la declaratoria de AICA para este embalse natural y la publicación de su artículo en la Revista Biota Colombiana del Humboldt. Y van por más.

Están empeñadas, como otros investigadores y ambientalistas de Boyacá y del país, en que el Lago de Tota sea incorporado en la lista de humedales de importancia internacional que administra el Convenio Ramsar que desde su vigencia, en 1975, trabaja por la conservación y el uso racional de estos ecosistemas.

Esa posibilidad aterra a los productores de cebolla, a los propietarios de criaderos de trucha y a los alcaldes de la zona que la consideran una amenaza para sus intereses económicos. Incluso el Ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, prefiere dilatar la respuesta cuando se le inquiere sobre el particular por las obligaciones que una decisión de esa naturaleza le impone al Estado.

Johana Zuluaga, que conoce las ventajas del Convenio Ramsar, cree al contrario que este le traería muchas posibilidades de desarrollo a la cuenca del lago más grande y a la vez más contaminado de Colombia pues se aceleraría la implementación de alternativas sostenibles y la vinculación de las comunidades a programas de turismo comunitario como la observación de aves.

Mientras tanto las seguiremos viendo camufladas entre la vegetación, ataviadas con sus trajes de exploradoras, sus binoculares y sus cámaras fotográficas, siguiéndole el rastro a una tingua bogotana, a una chisga o a un cucarachero de pantano.

Documental. Lago de Tota: Importante para la conservación de aves.