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Ricardo Lozano, ministro de Ambiente, se reunió en Socha con los habitantes del páramo de Pisba.
Ricardo Lozano, ministro de Ambiente, se reunió en Socha con los habitantes del páramo de Pisba. Foto: entreojos.co
Published in Conservación,
Sábado, 30 Marzo 2019 11:42

Ministro de Ambiente insiste en que delimitación del páramo de Pisba será concertada

Los campesinos que tienen predios en el ecosistema guardan reservas frente al proceso.

Su mayor preocupación es que no poseen escrituras con las cuales puedan acreditar su propiedad sobre esas tierras que heredaron de sus antepasados y han ocupado por décadas, incluida una porción del Parque Nacional Natural de Pisba.   

Algunos poseen cédulas reales y aseguran que hacen parte de la Comunidad de Benítez, denominación que reciben quienes son descendientes o tuvieron una relación cercana con Manuel Benítez de quien se dice, en tiempos de la Colonia, fue beneficiado con una gran extensión de tierra en el páramo de Pisba en pago por su contribución a la lucha por la independencia.

El tema fue expuesto durante la reunión del pasado viernes 29 de marzo en Socha, convocada por el ministro de Ambiente, Ricardo José Lozano. Allí el funcionario escuchó por casi tres horas a presidentes de juntas de acción comunal y de acueductos veredales y líderes sociales de Socha, Socotá, Gámeza, Mongua y Pisba.

El encuentro se programó en el marco del proceso de concertación para la delimitación del páramo de Pisba. El ministro Lozano insistió en que las acciones para la protección del ecosistema se definirán de común acuerdo con los pobladores de la zona.

Frases como “la comunidad hace parte del ecosistema” o “es necesario ponernos de acuerdo sobre cómo vamos a cuidar el agua” hicieron parte de la intervención del ministro de Ambiente quien reiteró que el proceso de delimitación no implica que se vaya a desplazar a las comunidades del área. Para reforzar su argumento el funcionario acudió a una frase que también ha repetido en varias ocasiones el presidente de la República, Iván Duque Márquez: “Conservar produciendo y producir conservando”.

Durante la presentación del proceso de delimitación del páramo de Pisba, el ministro Ricardo Lozano lo justificó al señalar que “hay que hacer un ejercicio de zonificación de áreas para la conservación y para la implementación de alternativas productivas”.

Etapas de la delimitación

La delimitación del páramo de Pisba, el único de Colombia no que alcanzó a ser cobijado por esa medida durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, está prevista en tres fases: la primera será de aprestamiento y su prioridad será la articulación entre las instituciones involucradas: ministerios de Ambiente, Agricultura y Minas, Parques Nacionales, Corpoboyacá, Gobernación de Boyacá, las alcaldías de la zona, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo.   

En la segunda fase, la de participación, se prevé el acercamiento con las comunidades para la recolección y el suministro de información, la consulta con los habitantes del páramo y la concertación sobre el alcance de la delimitación. En la tercera fase se elaborará el acto administrativo a través del cual se adopte la delimitación.

En la presentación de la propuesta se mencionaron cinco puntos ineludibles que deben quedar incorporaros en la resolución de delimitación, entre ellos el programa de reconversión o sustitución de labores no permitidas, el sistema de fiscalización y seguimiento a los planes de conservación, los parámetros de protección de las fuentes hídricas y el modelo de financiación que facilite la ejecución de los programas y proyectos que se definan.

Minería en el centro del debate

Voceros de los mineros del carbón le pidieron al ministro Ricardo Lozano revisar detenidamente las implicaciones sociales y económicas de la delimitación del páramo de Pisba. 

Sandra Hernández se refirió al hecho de que la principal actividad económica de municipios como Socha y Socotá es la extracción de carbón. Mencionó que este renglón de la economía genera alrededor de 12 mil puestos de trabajo y que tal realidad obliga a evaluar las consecuencias de restringir la minería en esta zona del departamento.

Hernández pidió garantías para el sector bajo el argumento de que el gobierno debe salvaguardar el principio de la confianza, el derecho al trabajo y los contratos celebrados con las entidades del Estado que han otorgado los permisos y las licencias para la operación de los proyectos mineros. 

Gabriel Chiquillo, representante de Fenalcarbón, sostuvo que el gremio está dispuesto a trabajar de la mano con el Ministerio de Ambiente y las comunidades para minimizar los impactos negativos de la actividad. Admitió que la minería ha generado daños a los recursos naturales y pidió perdón por ello. Chiquillo reiteró la voluntad de los mineros formales para aportar en el cuidado de los recursos naturales y minimizar los efectos negativos de la actividad.

Juan José López, habitante de Socha, puso el dedo en la llaga al denunciar que mientras los campesinos siembran árboles para proteger las quebradas, la minería las contamina.

Su paisano José Arismendi Márquez secundó la queja y agregó que la actividad extractiva afecta la estructura del suelo y la estabilidad de sus viviendas.

Al respecto el ministro de Ambiente le pidió a Corpoboyacá atender estas y otras quejas relacionadas con la contaminación de la quebrada El Tirque provocada por los desechos mineros. De esta quebrara se surte el acueducto del municipio de Socha.

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Los inamovibles

Wilson Castillo, vocero de la Mesa Nacional de Páramos, dijo que el punto de partida de la negociación sobre la delimitación debe ser la titulación de predios. “El gobierno no puede hablar de falsa tradición porque los campesinos siempre han estado en los páramos, por décadas han habitado esos territorios”. Bajo ese argumento Castillo le exigió al gobierno nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras, que les titule sus predios y que luego sí continúe con la definición de la línea de páramo.

María Eugenia Castro, concejal de Socotá, fue un poco más allá y le solicitó al ministro Ricardo Lozano no delimitar el páramo de Pisba y avanzar en una estrategia de educación ambiental para que los campesinos puedan ayudar en su preservación.

La discusión está servida. Esta fue apenas la primera reunión de varias que el Ministerio de Ambiente sostendrá con los habitantes del páramo de Pisba para ejecutar las tareas conservación que se ha propuesto. El resultado de los acuerdos podría servir de piloto para otros procesos similares que se adelantan en el país.