El suelo de Boyacá presenta alto porcentaje de sobreexplotación.
El suelo de Boyacá presenta alto porcentaje de sobreexplotación. Foto: entreoos.co
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El suelo es el reflejo de las personas que lo habitan

Esta fue una de las reflexiones planteadas en el marco del Foro ‘Buenas prácticas agrícolas para el cuidado del suelo’. 

La actividad, promovida por Corpoboyacá, contó con la presencia de expertos en la materia y representantes de organizaciones vinculadas al trabajo con comunidades campesinas. 

Una de ellas fue Sonia Pérez, de la Asociación Semillas y de Agrosolidaria. Sonia expuso que el cuidado del suelo debe ser una responsabilidad ética de todas las personas, independientemente de la profesión o de su actividad. 

“El suelo es el reflejo de las personas que lo habitan, que conviven con él. Cuando un suelo es fértil su propietario tiene un corazón fértil, tiene una mente con un pensamiento más analítico, más visionario y holístico”, sostuvo la vocera de la Asociación Semillas. 

Dijo que las personas con ese perfil son conscientes de la relevancia de la agricultura orgánica y parten de ver el suelo como la capa de piel de la tierra y su importancia en la producción de alimentos. 

“Aquí reivindicamos la agricultura familiar que se relaciona con prácticas protectoras del medio ambiente, confluye el trabajo en equipo de quienes integran una familia y se protege el agua. Se construye otro tipo de relación con la tierra, y deja de verse simplemente como aquello que se pisa cuando se camina. El suelo depende de las familias y las familias dependen de él”, reflexionó Sonia Pérez. Pidió impulsar políticas públicas encaminadas a fortalecer la economía familiar y un sistema de educación transformador de nuestra relación con el suelo.  

Un recurso que se agota

Herman Amaya Téllez, director de Corpoboyacá, llamó la atención sobre la condición insustituible del suelo, “se degrada, se agota, es un bien común no renovable”. 

El funcionario intervino en el foro para advertir que el suelo tiene un ciclo natural de renovación no compatible con la escala de vida humana, “un suelo degradado tarda millones de años en restaurarse y la vida humana es muy corta si se compara con el ciclo del suelo y de la naturaleza en general”.

Amaya se refirió a los llamados de la ONU para proteger el suelo y a emprender acciones encaminadas a combatir el deterioro causado por la actividad humana. Mencionó también el informe IPBES 2019. Allí se afirma que el 75 por ciento del suelo del planeta ha sido alterado y con ello se han modificado sus funciones ecológicas y su fertilidad, realidades que ponen en riesgo la permanencia de la vida. 

Más suelo, menos construcción

“Es necesario entender que el suelo nos ayuda a regular muchos procesos como inundaciones y captura de carbono, es necesario tomar decisiones políticas dirigidas a proteger el suelo”, afirmó Germán Cely, decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UPTC. 

Cely insistió en que el suelo en Colombia sufre procesos de salinización, erosión, desertificación y de cambios drásticos en su uso. “A pesar de los 114 millones de hectáreas habilitadas para agricultura y ganadería, en regiones como altillanura, en el Vichada, se siguen interviniendo grandes extensiones de selva para actividades productivas extensivas”. 

Describió que desde la UPTC se avanza en la investigación sobre el potencial del suelo en la captura de carbono, en particular en los siete complejos de páramos de Boyacá. Hizo alusión al conflicto entre desarrollo productivo y expansión urbana en especial en la zona central donde se ubican las ciudades de Paipa, Duitama y Sogamoso. 

“A pesar de existir un distrito de riego para aprovechar el potencial del suelo, este se ha venido transformando para la construcción”, aseguró Cely. 

Suelo y biodiversidad

Desde el Instituto de Investigaciones Biológicas Alexander von Humboldt se adelanta una caracterización de los suelos de Colombia a partir de su biodiversidad. Así lo explicó Alejandro Salazar, experto en el tema. 

Agregó que uno de los propósitos del ejercicio académico es establecer la relación entre la funcionalidad de los suelos y sus servicios ecosistémicos. “Colombia tiene uno de los suelos más biodiversos del mundo”, destacó.

Informó, de acuerdo a un estudio del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, que el 40 por ciento de los suelos del país presentan degradación y reveló un dato sorprendente: “los suelos en el estado actual pueden responder a los cambios climáticos previstos como cambios de temperatura y alteración en los patrones de precipitaciones”, y añadió ”la condición del suelo incide en la productividad de los ecosistemas, y la cantidad de carbono que pueden retener, eso afecta directamente las metas de disminución de los gases de efecto invernadero”.

Un cultivo amigable

Carlos Restrepo, presidente del Comité de Cafeteros de Boyacá, resaltó que la Federación promueve el cuidado del suelo a través de la investigación y del servicio de extensión. 

Este modelo de producción – sostuvo – permite a las familias dedicadas a este tipo de plantaciones, generalmente en terrenos de ladera, valorar la importancia de la tierra y adoptar técnicas y herramientas con las cuales tienen una mejor relación con este activo. “Así se asegura el sustento de los hogares cafeteros y el bienestar de sus futuras generaciones”. 

Un bien común

“El estado del suelo refleja el estado de nuestra sociedad”, así lo afirmó Tatiana Roa Avendaño, ambientalista e integrante de la ONG Censat Agua Viva. 

Indicó que esta organización, con presencia en varias regiones del país, ha centrado su accionar desde la ecología política y a partir de allí ha dado una mirada profunda a los conflictos y las relaciones de poder, inmersas en el uso y la ocupación del suelo. 

Mencionó varios de los problemas que hoy lo aquejan. La deforestación (en 2019 se reportó la pérdida de 200 mil hectáreas de bosque nativo en la Amazonía), la ganadería extensiva y la minería.

“Los procesos extractivos están arrasando suelos que solo podrán restaurarse luego de miles de años. Las empresas mineras no resuelven estos pasivos, lo hemos visto en la Guajira y en regiones como Boyacá”, dijo Tatiana Roa. Planteó a la opción de acudir a los residuos orgánicos para la restauración de suelos. 

 A través del Foro ‘Buenas prácticas agrícolas para el cuidado del suelo’ el director de Corpoboyacá sostuvo que el Plan de Acción de la entidad prevé estrategias de trabajo con las autoridades locales para asegurar el adecuado manejo de este bien común.  


El video completo del foro puede consultarse en el siguiente enlace: Foro ‘Buenas prácticas agrícolas para el cuidado del suelo’