La comunidad propone que las autoridades compren este predio en el páramo para su recuperación.

¿Es viable ambientalmente un proyecto de energía solar fotovoltaica en el páramo Guantiva – La Rusia?

Quienes se oponen advierten sobre el riesgo del efecto albedo, sus promotores exhiben las bondades de la inversión y el alcalde de Sotaquirá asegura que el EOT no lo permite.

La responsabilidad de dirimir técnica y ambientalmente esta disparidad de opiniones la tiene Corpoboyacá, la principal autoridad ambiental del territorio. Sus profesionales se encuentran evaluando el estudio de impacto ambiental de los proyectos Paipa 1 – PSR3 y Paipa II – PSR4 que intervendrían los sectores Alto y Bajo de la vereda Carrizal de Sotaquirá, y las veredas La Bolsa, Llano Grande, Sativa y El Volcán, de Paipa.  

El Paipa 1 – PSR3 prevé ocupar 89,71 hectáreas con paneles solares, y el Paipa II – PSR4 lo haría en 97,05 hectáreas. El área de influencia del proyecto, estimada en 400 hectáreas, se encuentra al interior del complejo de páramos Guantiva – La Rusia como se reconoce en los estudios de impacto ambiental de los proyectos. 

El costo estimado del Paipa 1 – PSR3 es de USD$ 68.799.980 y de Paipa II – PSR4 es de USD$ 59.813.460. El tiempo previsto de ejecución está entre los 18 y los 24 meses, y si reciben el aval de Corpoboyacá estos empezarían a generar energía limpia a partir de junio de 2023. 

Alfonso Avellaneda, investigador y experto en energías limpias.

El efecto albedo y otros reparos 

Alfonso Avellaneda, docente de la UPTC y de la Universidad del Bosque, con estudios de maestría en energías alternativas de la Universidad Libre, argumentó que los proyectos de energía solar fotovoltaica son inconvenientes para el territorio, su principal hipótesis tiene que ver con el efecto albedo. Avellaneda lo explicó de la siguiente manera: 

“Cuando se pone una superficie blanca o gris – en referencia a los paneles solares – en un área como el páramo, se produce un fenómeno que se llama el efecto albedo, es cuando cae el rayo solar y al encontrar una superficie blanca ese rayo se refleja inmediatamente y no cae al suelo, al no caer la luz solar directamente al suelo genera un problema al reflejarse y ese problema es la concentración de calor en el aire que eleva el microclima”, sostiene Avellaneda. 

El académico agregó: “Cuando el rayo solar cae directamente sobre la vegetación, esta lo absorbe y lo convierte en clorofila, si cae sobre los paneles eso no sucedería. El efecto albedo es responsable de un fenómeno que tienen las ciudades que se llama la isla de calor, eso lleva a que se aumente la evaporación y se disminuya la precipitación, y eso conduce a que la zona tienda a ser seca. Al ser más seco implica que no se recarguen los acuíferos”. 

Avellaneda dijo que la instalación de paneles en una extensión tan grande como la prevista por los proyectos incidiría negativamente en la calidad de vida de las aves, “estas tienden a confundir los paneles con el espejo de agua y se enfrentan al peligro de morir”.  

Advierten riesgo sobre nacimientos de agua

Según los cálculos de Alfonso Avellaneda, basado en datos del Servicio Geológico Colombiano, en la zona donde pretenden ejecutarse los proyectos fotovoltaicos caen mil milímetros de agua al año, “si les quitamos 200 hectáreas en donde el agua no caiga directamente al suelo y no recargue los acuíferos, se pierden 350 litros año por metro cuadrado de agua, eso implica que se pierde más o menos el agua que pudiera satisfacer a unas 15 mil personas”. 

Tanto Avellaneda como Elizabeth Bermúdez, de la vereda El Carrizal, y otros habitantes de la zona que asistieron a una visita técnica realizada por Corpoboyacá, argumentan que en el área en donde pretende ejecutarse el proyecto nacen varios acueductos entre ellos El Chuscal, Peña Negra y La Salvia. Pidieron a la autoridad ambiental considerar el conflicto sobre los nacederos y su futuro impacto en el suministro de agua para las comunidades de Sotaquirá y Paipa. Le sugirieron invocar el principio de precaución y de prevención ambiental consagrado en la legislación colombiana.   

Elizabeth Bermúdez dijo además que la comunidad entiende la importancia de la energía alternativa, sin embargo, pidió considerar otra zona del departamento con menos nivel de vulnerabilidad. “Esta es una zona de páramo, aquí tenemos la presencia de un humedal, y aunque está intervenida por ganadería y agricultura aún tiene una función ambiental, este predio podría comprarse para ser recuperado”.

Según la Red Dendrítica del Área de Influencia del Proyecto PSR3, generada por Corpoboyacá, al interior del mismo se encuentra el humedal Cardón o Cortadera del cual dependen varias especies de aves y de microorganismos vitales para el equilibrio del ecosistema paramuno.

Alfonso Avellaneda estima que en la zona pueden hacer presencia especies endémicas de mucha importancia. Sobre la característica del suelo destacó sus bondades al tener la condición de tubernas, término con el que se describe la acumulación superficial por capas de material orgánico en estado de descomposición el cual cumple la función de ser purificador del agua.

PSR refuta a los críticos del proyecto

Sandra Bejarano, directora de proyectos sostenibles para PSR 3 y PSR4, no comparte los argumentos de quienes se oponen a la instalación de paneles solares en los sectores Alto y Bajo de la vereda Carrizal de Sotaquirá, y las veredas La Bolsa, Llano Grande, Sativa y El Volcán, de Paipa.  

“Quiero desmentir de manera categórica que este proyecto ponga en riesgo el recurso hídrico del área de influencia”, puntualizó Bejarano, también afirmó que en el predio a intervenir no nace ningún acueducto veredal. 

Reconoció que en el parte baja del área de influencia de PSR hay un humedal “que para nosotros es la joya de la corona. Sabemos que eso es intocable, incluso sabemos que es una zona de recarga hídrica y por eso en el estudio de impacto ambiental quedó categorizada como de alta importancia”, aseveró. 

Contrario a lo que piensan las personas de la comunidad que advierten peligros para el ecosistema de páramo, Sandra Bejarano argumentó que un proyecto licenciado en esta zona puede ser de beneficio pues dentro de las medidas de manejo pueden estar la protección y la restauración de esas zonas hídricas. Mencionó la existencia de estudios que demuestran cómo en Alemania la biodiversidad mejora en donde hay parques fotovoltaicos.

“Un proyecto con licenciamiento ambiental como este tendría encima los ojos de la Corporación y, uno genera riqueza ambiental por las medidas de manejo”, argumentó. 

Sobre el efecto albedo aludido por Alfonso Avellaneda, Sandra Bejarano lo invitó a presentar la evidencia científica del impacto de la instalación de los paneles solares en el páramo, y aseguró que contrario a su actual posición, el docente universitario ha publicado estudios sobre los beneficios de las energías renovables en ese tipo de áreas protegidas.  

En referencia a la presencia de los proyectos en el páramo Guantiva – La Rusia, dijo que estos solo ocupan el uno por ciento, aseguró que allí el ecosistema está alterado, “son pastos limpios, hace más de 30 años han estado sujetos a actividades de agricultura y ganadería extensiva. En el predio no se ve vegetación de páramo”. 

En este punto insistió en su diagnóstico: “La función ecosistémica de páramo se perdió de manera permanente. Nuestra propuesta es que esta sea una actividad de sustitución, no está prohibida en la Ley de Páramos”. 

Y agregó “cuando hicimos el estudio se reportaron impactos de categoría severa, grave y crítica sobre todo en el recurso hídrico. La función ecológica se modificó para siempre. Reversar esa condición es imposible. Se perdieron las funciones de retención y de absorción de humedad y lo único sería reemplazar esas actividades por otras menos intensivas”.

A pesar de la contundencia de esta afirmación y de su tesis respecto a la imposibilidad de restituir las propiedades del páramo intervenido por la agricultura y la ganadería, Sandra Bejarano dijo que la práctica empresarial de PSR permite la recuperación del suelo, el sostenimiento de nutrientes y su fertilidad”. 

“La empresa adquiere el compromiso que al cabo de 30 años devolveremos a las siguientes generaciones ese terreno en mejor estado en que lo encontramos”, se afirma en el video de presentación de los proyectos PSR.  

Frente a la posibilidad de que los predios puedan ser adquiridos para su recuperación por los municipios, la gobernación o Corpoboyacá, la representante de PSR desestimó esa posibilidad bajo el argumento de que esas entidades no tendrían los recursos para comprarlos ni mantenerlos. 

Henry Santiago Suta, alcalde de Sotaquirá.

¿Alcaldes, asustados?

Fabio Medrano, alcalde de Paipa, ha expresado públicamente su oposición al proyecto de energía solar fotovoltaica. Medrano considera importante recuperar los corredores biológicos que comunican a su municipio con Sotaquirá y preservar la vida de las especies que de ellos dependen. 

Por su parte el alcalde de Sotaquirá, Henry Santiago Suta, sostuvo que la instalación de los paneles constituye una amenaza para el ecosistema. “Nos vemos abocados a perder nuestros recursos naturales y de igual manera varios acueductos que salen de ese páramo se verían afectados”. 

El mandatario aseguró que el tema nunca fue consultado con su administración y que está de acuerdo con los pobladores de El Carrizal. “Si tengo que irme a la cárcel por defender los derechos de la comunidad lo haré deme el agua a dónde me dé”. 

Cuestionó el hecho de que mientras Corpoboyacá le negó la licencia para la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales en el sector rural, esa entidad considere siquiera la posibilidad de licenciar la instalación de la planta de energía solar en el páramo.

Durante un encuentro con la comunidad en el sector de El Carrizal, el alcalde de Sotaquirá exhibió los certificados de uso del suelo de tres de los predios involucrados en el proyecto de energías limpias: Jamaica 5 vereda Carrizal, El Desaguadero vereda Carrizal y Jamaica 6 vereda Carrizal. 

“Los tres predios – enfatizó el alcade con documentos en mano – tienen el mismo uso del suelo: área de bosque alto andino y protección de fauna. Su uso principal es recuperación, conservación forestal y recursos conexos; sus usos prohibidos son agropecuarios, industriales, urbanos, institucionales, minería, loteo para vivienda, y tala y caza”. 

Le preguntamos a Sandra Bejarano su opinión sobre el rechazo de los alcaldes de Paipa y Sotaquirá al proyecto de energía solar. La directiva de PSR dijo que a los alcaldes les hace falta entender el alcance del proyecto y añadió “cuando salió la comunidad a protestar ellos se asustaron”. 

Julián Niño Ruiz, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Paipa, y referente municipal en temas ambientales, salió en defensa del alcalde Medrano. Dijo que la posición de la administración no está motivada por el susto, sino por la vulnerabilidad del territorio. Expresó además que el ordenamiento territorial anterior no permite proyectos energéticos de esa naturaleza en el páramo “y el actual proyecto de actualización tampoco lo prevé”. 

Le consultamos a la vocera de PSR sobre el argumento de los municipios respecto a las restricciones definidas en sus ordenamientos territoriales, en su respuesta desestimó el alcance de esos conceptos y arguyó que iniciativas como las de Paipa 1 – PSR3 y Paipa II – PSR4 son de interés nacional y por ende susceptibles de materializarse. 

Elizabeth Bermúdez, habitante de la zona, dijo que hasta ahora no conocen la posición del gobernador Ramiro Barragán sobre la viabilidad del proyecto.

¿Un acuerdo con la gobernación?

Durante su entrevista con entreojos.co, la representante de PSR reveló la existencia de un aval de la gobernación para materializar los proyectos energéticos solares. 

“Tenemos acuerdos adquiridos con la Gobernación, firmamos un acuerdo de voluntades para sacar estos proyectos adelante. Se firmó hace algunos años. Estamos trabajando en el territorio desde 2018”, aseveró la señora Bejarano. 

Para corroborarlo consultamos a la secretaria de Minas y Energía de Boyacá, María Ortiz Nova, quien confirmó la existencia del documento y de un otrosí del Acuerdo Marco de Cooperación y Colaboración, fechado del 31 de diciembre de 2019, entre la Gobernación de Boyacá, en ese entonces a cargo de Carlos Andrés Amaya; y Pier Francesco Rimbotti, gerente general de Projetto Solar Refeel (PSR). Este otro sí tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2021.

Sobre los beneficios que estos traerían a los municipios de influencia enumeró, entre otros, el recaudo del ICA y las transferencias autorizadas por Ley, el mantenimiento de vías, el apoyo a proyectos de electrificación rural, la reactivación económica para sectores como el de transporte o el de venta de insumos eléctricos, además de la generación de alrededor de 600 empleos directos y por supuesto la producción de energía sin emisiones de CO2..

En torno al persistente rechazo de varios habitantes de la zona, lamentó la oposición de “las mismas cinco personas”, declaró que el equipo de la empresa ha sido objeto de agresiones, habló de desinformación y reclamó por la posibilidad de ser escuchados. Elizabeth Bermúdez, del sector El Carrizal, refutó su afirmación y expuso que la estrategia de PSR es enfrentar  y embaucar a la comunidad, “una prueba de ello es haber dividido el proyecto en dos”. 

Sobre la partición de PSR en Paipa I y Paipa II, la empresa, a través de su vocera, explicó que se trató de una decisión comercial pues resulta menos complejo venderlos, atraer inversionistas, “es más fácil vender dos proyectos que vender uno solo grande”.     

Respecto a la opción de implementar los paneles y la planta de energía solar en otra parte del departamento, menos vulnerable como el área desértica de Villa de Leyva, Sandra Bejarano explicó que los estudios no permitieron encontrar grandes extensiones de tierra libre, “allí hay mucho minifundio”. La selección de Paipa y Sotaquirá está asociada a la cercanía con las centrales térmicas y la línea de interconexión a la subestación de energía de Paipa.   

En este punto Alfonso Avellaneda lanzó una propuesta. Citó el modelo implementado en el departamento del Quindío, en el área de amortiguación del Parque Nacional Natural Los Nevados, en donde decidieron instalar paneles solares en las viviendas campesinas. 

“De esa manera se beneficia a la comunidad sin causar un impacto ambiental. Eso es mejor que los grandes proyectos energéticos que generalmente no los benefician de manera directa”. 

Cómo va el trámite de licenciamiento

Heiler Ricaurte Avella, subdirector de Recursos Naturales de Corpoboyacá, manifestó que la entidad avanza en el estudio de la solicitud de licencia ambiental a partir de los parámetros definidos por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). 

El análisis de la entidad se centra en aspectos bióticos, físicos y sociales, y desde ellos se toman “las decisiones que sean convenientes para el desarrollo y la sostenibilidad del territorio”. 

El funcionario destacó que profesionales de la Corporación han visitado el área de influencia del pretendido proyecto, están evaluando los documentos presentados por la empresa, entre ellos el estudio de impacto ambiental, y los radicados por particulares en relación con el mismo tema, y se han reunido con la comunidad y los alcaldes para escuchar sus argumentos. 

Ricaurte Avella también reportó que como parte de este proceso se programaron dos reuniones informativas para el primero de diciembre en el Auditorio Pablo Solano de Paipa, una en la mañana y otra en la tarde, por cada uno de los proyectos; además de la audiencia pública ambiental agendada para el 17 de diciembre en el Coliseo Municipal de Sotaquirá: de 8 a 12 del día para el proyecto Paipa 1 – PSR3, y de una a cinco de la tarde para el proyecto Paipa II – PSR4. 

Gracias por leer nuestras historias, gracias por apoyar el periodismo independiente. Tu aporte será muy valioso para seguir investigando y contando historias de conservación.

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Publicidad

Contenido Relacionado

Una cruzada por el lago Sochagota

A través de este perfil, la periodista Carolina Pinzón describe el empeño de la investigadora Olga Usaquén por salvar al ecosistema. El trabajo recibió el apoyo de CdR y la KAS.

El sabio sembrador de semillas

A sus 93 años el abuelo Manuel Santacruz Lemus, un sabio del pueblo Gunadule, sigue cultivando árboles, plantas y comida para proteger a su comunidad en el Golfo de Urabá.

Gracias por leer nuestras historias, gracias por apoyar el periodismo independiente. Tu aporte será muy valioso para seguir investigando y contando historias de conservación.

También le puede interesar