Por Germán García Barrera
La extinción del glaciar Cerros de la Plaza, en la Sierra Nevada de El Cocuy permite confirmar una tendencia científica y conocer cómo se vive y se interpreta la pérdida de un ecosistema estratégico desde el territorio.
En diálogo con entreojos.co, Verónica María Velasco Salcedo, jefa del Parque Nacional Natural El Cocuy, ofreció una lectura directa de lo ocurrido y de lo que viene.
Velasco precisó un punto clave: aunque el sistema montañoso de la Sierra Nevada está principalmente asociado a Boyacá, el glaciar Cerros de la Plaza, ya extinguido, según el reporte del IDEAM, está localizado en el departamento de Arauca, en el flanco oriental de la cordillera.
Esta ubicación, explica, es determinante para entender tanto sus aportes hídricos como sus vulnerabilidades, según las reflexiones hechas por la jefa del Parque Natural.
La funcionaria insistió en que la desaparición del glaciar es la consecuencia visible de un proceso de largo plazo. “Nuestro glaciar es un glaciar muy sensible, muy vulnerable ante esa variación tan drástica que hemos venido teniendo en las últimas décadas”, afirmó, en referencia a los cambios en los patrones climáticos.
Velasco detalló que el monitoreo, realizado mediante imágenes satelitales y estaciones en campo, ha permitido observar cómo la masa glaciar responde a fenómenos como El Niño y La Niña.
“Durante el Niño, cuando hay déficit de lluvias, la masa glaciar pierde; en la Niña hemos evidenciado algunas nevadas que generan un balance positivo”, explicó. Sin embargo, advirtió que esa alternancia se ha vuelto cada vez más esporádica.
“Hoy no tenemos la misma frecuencia ni la misma periodicidad de lluvias, y eso afecta de manera más fuerte nuestra masa glaciar”, señaló. El resultado es un escenario de “bastante incertidumbre” – subrayó – agravado por la previsión de eventos de El Niño cada vez más intensos.
Agua de las comunidades en riesgo
Más allá de la evidencia científica, Velasco pide poner el foco en las implicaciones sociales. “Es una situación que localmente entristece a las poblaciones”, dijo, al describir la reacción de las comunidades que han convivido históricamente con el glaciar.
El impacto principal se concentra en el agua. “Estamos en un momento en donde las comunidades tienen mucho miedo y tenemos que ver en prospectiva qué va a pasar con estos acueductos que hoy dependen del derretimiento de la masa glaciar”, advirtió.
El glaciar Cerros de la Plaza alimentaba el complejo lagunar más grande del parque, la Laguna de la Plaza, desde donde se abastecían fuentes hídricas que drenan hacia la cuenca del río Casanare. Esto implica una incidencia directa sobre la Orinoquía.
“Su aporte no es solo local; estamos hablando de efectos que llegan a la gran cuenca del Orinoco”, apuntó Velasco, al tiempo que mencionó el trabajo que ya se adelanta con comunidades para identificar fuentes alternas de abastecimiento y promover un uso más eficiente del recurso hídrico.
La masa glaciar se conserva porque existen bosques
Uno de los planteamientos más enfáticos de Verónica Velasco es la relación entre los bosques y la supervivencia del glaciar. “La masa glaciar hoy se está conservando es porque existen bosques en Arauca”, afirmó.
La jefa del Parque El Cocuy explicó que, aunque a más de 5.000 metros de altitud las condiciones térmicas no serían suficientes para sostener el hielo, los bosques del piedemonte cumplen una función reguladora. “Los bosques alto andinos y los corredores de bosque húmedo tropical amortiguan los vientos calientes que vienen de la Orinoquía”, dijo
Por eso insiste en un mensaje directo: “Sin estos bosques, nuestra masa glaciar está condenada a extinguirse”. La advertencia apunta a riesgos concretos como la deforestación y los incendios de cobertura vegetal.
Estrategias desde el territorio
Frente a este panorama, Verónica Velasco describió un conjunto de acciones que combinan conservación y desarrollo local. “Se trata de mirar en el territorio estrategias que nos permitan tanto mitigar como adaptarnos”, afirmó.
Destacó los acuerdos de conservación promovidos por Parques Nacionales con comunidades campesinas, mediante los cuales se destinan áreas a la protección ambiental a cambio del fortalecimiento de sistemas productivos sostenibles. “Hemos venido trabajando sistemas agroforestales con café y cacao, ganadería sostenible y proyectos silvopastoriles”, explicó.
El enfoque, insistió, es integral. Incluye monitoreo climático e hidrológico, producción de especies nativas en viveros de alta montaña y articulación con la academia. “Es un esquema muy complementario, muy interdisciplinario”, resumió.
Un futuro incierto
Sobre lo que viene, Velasco es cauta pero clara: “La tendencia es que vamos a tener cimas nevadas por encima de los 5.000 metros, pero con fragmentos que han perdido conectividad”. Es decir, un glaciar cada vez más reducido y discontinuo.
No hay una fecha exacta para su desaparición total. “Dependemos de lo que pase con el Niño y la Niña, pero también del compromiso internacional frente a las emisiones de gases de efecto invernadero”, señaló.
Mientras tanto, el mensaje desde el territorio es concreto: la pérdida del glaciar Cerros de la Plaza no es un hecho aislado, sino una señal de alerta que conecta la alta montaña con los bosques del piedemonte y con las dinámicas globales del clima.
“Tenemos que seguir trabajando a nivel local y regional”, concluyó Velasco, porque, aunque no se tenga control sobre lo global, en Arauca, Boyacá y Casanare sí es posible incidir en cómo nos adaptamos y en cómo protegemos lo que aún permanece.
______________________________________
Hacemos periodismo confiable
El pasado 3 de junio entreojos.co recibió de CMD Certification la certificación Journalism Trust Initiative (JTI) un esquema de certificación basado en el acuerdo de taller CWA 17493, desarrollado por el Comité Europeo de Normalización (CEN) y promovido por Reporteros Sin Fronteras (RSF).








