Abelardo De la Espriella y José Manuel Restrepo, presidente y vicepresidente electos de colombia. Imagen: archivo particular.

«Fracking a lo que dé» y silencio sobre Escazú

Abelardo De la Espriella promete no tocar los páramos. Su plan convierte el subsuelo en motor de la economía.

Una semana después de conocido el resultado oficial de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia que dejó como ganador con el 49,66 %  de los votos al candidato del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo De la Espriella, acudimos a la inteligencia artificial para rastrear los postulados planteados por él y por su campaña frente a temas tan sensibles como el aprovechamiento de los recursos naturales y el cambio climático. 

La indagación se realizó a partir de las publicaciones halladas en medios como El Tiempo, La Silla Vacía, Cambio, Mongabay Latam, Portafolio, Bloomberg y France 24, principalmente y del interrogante específico formulado al recurso digital: ¿Cuáles fueron las propuestas de Abelardo De la Espriella  de cara a la realidad socio – ambiental de Colombia y en contraste con las políticas de transición energética de la administración de Gustavo Petro?

La victoria de De la Espriella marca un giro radical para un país que había buscado convertirse en líder de la transición global para alejarse del petróleo, el carbón y el gas. 

Su plan, denominado «Milagro Ambiental: Bioeconomía, Legalidad y Prosperidad para Colombia», parte de una idea que lo atraviesa por completo: los principales problemas del país son, ante todo, problemas de seguridad. 

Por eso, antes que ampliar áreas protegidas o endurecer regulaciones ambientales, la prioridad sería recuperar el control estatal sobre los territorios dominados por economías criminales.

La promesa que más inquieta

Colectivos ambientales han reiterado su rechazo a la práctica del fracking como alternativa para la extracción de hidrocarburos.

Durante la campaña, su llamado a impulsar el «fracking a lo que dé» se convirtió en uno de los lemas centrales.

«De poco más de 700.000 barriles de petróleo por día a 1,2 millones, 1,3 millones, ¿por qué no?», llegó a decir el candidato. Su plan de gobierno lo sustenta así: «Colombia no puede seguir sentada sobre una de las mayores riquezas naturales del mundo. Convertiremos el subsuelo en el motor de la transformación nacional”, según la cita hallada en un artículo de  Bloomberg firmado por Fabiano Maisonnave.

Frente a la presión pública, matizó su postura. En entrevista con Caracol Radio aseguró que no se intervendrán páramos ni zonas protegidas y que «no se hará nada por fuera de la norma ambiental». 

El plan busca recuperar la exploración y producción de petróleo y gas, fortalecer a Ecopetrol y fortalecer la minería legal de oro, cobre, plata y tierras raras, diferenciándola de las estructuras ilegales. 

Según Andrés Santana Bonilla, de Amazon Conservation Association, esa distinción exige claridad sobre los incentivos para no terminar premiando una actividad penetrada por la criminalidad, tal como se lee en un artículo publicado por France 24. 

La asesora ambiental del candidato de Defensores de la Patria, Sandra Bessudo, aseguró, según lo citó la Silla Vacía, que la campaña de De la Espriella no propone fracking en Parques Nacionales, páramos, humedales Ramsar ni acuíferos estratégicos. Sin embargo, el plan del gobierno del presidente electo no explica cómo fortalecerá a las comunidades para que participen en procesos como la consulta previa. 

En el documento ABC del Milagro Ambiental, de la campaña de De la Espriella, se plantea este punto de la siguiente manera: 

«El aprovechamiento de los recursos —incluidos los hidrocarburos— se rige por la mejor evidencia técnica, estándares ambientales exigentes y participación
de las comunidades, no por consignas».

En otro apartado del documento se expone lo siguiente sobre el fracking: 

«El programa propone que las técnicas de extracción no convencional (fracking) se desarrollen únicamente bajo un esquema de proyectos piloto estrictamente regulados» y para ello se plantean varias condiciones mínimas y una de ellas hace referencia a «participación informada de las comunidades del área de influencia desde antes del inicio de los proyectos».

Herencia ambiental sin resguardos

Un análisis de France 24 publicado días antes de la segunda vuelta puso en perspectiva lo que realmente se disputaba el 21 de junio. 

Durante el gobierno saliente, la generación eléctrica a partir de energías renovables no hidroeléctricas pasó de un marginal 2,8% a un 17%, impulsada por el rechazo declarado al fracking y programas de transición energética que posicionaron a Colombia como referente en el sur global. 

Sin embargo, ese liderazgo nunca logró blindaje institucional: el proyecto de ley para prohibir el fracking no superó el trámite en el Congreso, y la Corte Constitucional anuló varias decisiones del gobierno en la materia. 

Andrés Gómez, coordinador para América Latina de la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, la causa de fondo fueron los poderosos intereses económicos que impidieron construir acuerdos definitivos. 

En sus palabras, tomadas de France 24,: «Hubo avances políticos y administrativos para frenar el fracking y suspender las fumigaciones con glifosato, pero no existieron las mayorías políticas ni los consensos institucionales necesarios para convertir esas decisiones en prohibiciones permanentes».

Esa fragilidad institucional preocupa en un país con un patrimonio natural excepcional: Colombia es el segundo más biodiverso del planeta, alberga la mitad de los páramos del mundo y guarda cerca del 5% de las reservas de agua dulce a nivel global. 

El riesgo es concreto: cada fractura de un pozo de fracking requiere entre dos y diez millones de galones de agua, con peligro de contaminación por elementos radiactivos naturales de la roca. 

En Colombia, los bloques de exploración de yacimientos no convencionales se superponen con páramos como Sumapaz y Santurbán, ecosistemas que ocupan apenas el 1,7% del territorio nacional pero abastecen de agua al 70% de la población.

El análisis de France 24 identifica también un segundo desafío ambiental que el nuevo gobierno heredará sin resolver: el uso del glifosato para erradicar cultivos ilícitos. Petro había apostado por la erradicación manual, pero la presión de Estados Unidos lo llevó a retomar las aspersiones con drones. De la Espriella, por su parte, ha planteado el uso de bioherbicidas como alternativa.

Cambio climático: entre la ambigüedad y el silencio

Susana Muhamad, ex ministra de Ambiente, lideró la gestión de gobierno para la aprobación del Acuerdo de Escazú. Foto: Minambiente.

Hasta ahora, De la Espriella no ha definido una posición sobre el ciclo de negociaciones climáticas iniciado en Santa Marta bajo la administración Petro. 

El académico Roa-Clavijo, consultado por Mongabay Latam, fue contundente: «La adaptación no se puede quedar solamente dentro de un eje ambiental, tiene que estar transversal en la salud, en la economía, en la productividad, en el turismo. Vemos que está mencionado, como un saludo a la bandera por mencionar el tema, pero no se desarrolla de manera mucho más específica.» 

Ninguna de las campañas presidenciales de 2026 incluyó entre sus propuestas mejorar la implementación del Acuerdo de Escazú, el gran tratado regional sobre información, participación y justicia ambiental, en un año que fue el más violento para defensores ambientales en Colombia. 

Para Natalia Escobar, de DeJusticia, hace falta una mayor perspectiva de derechos humanos en el plan presentado por De la Espriella.

A partir de la posesión del 7 de agosto se empezará a responder si el énfasis en el control territorial será suficiente para resolver problemas ambientales que también están ligados a conflictos por la tierra, debilidad institucional y falta de oportunidades económicas para las comunidades. 

En territorios como Boyacá, donde los conflictos socio – ambientales son una realidad cotidiana, la expectativa y la incertidumbre por el futuro ambiental del territorio van de la mano. 

Mientras los colectivos ambientales expresan su preocupación por la amenaza que se cierne sobre ecosistemas estratégicos, los empresarios del sector minero ven con ilusión el futuro y su rentabilidad.  

Fuentes consultadas: El Tiempo, La Silla Vacía, Cambio, Mongabay Latam, Portafolio, Bloomberg,  y France 24. 

ABC del Milagro Ambiental

La victoria de De la Espriella amenaza el liderazgo climático de Colombia

Fracking, glifosato, páramos y agua: Colombia mira su agenda verde de cara a un balotaje determinante. 

Radiografía al programa de Abelardo de la Espriella 

Preguntas y respuestas alrededor del fracking en Colombia 

Abelardo de la Espriella defiende el fracking y promete no intervenir páramos

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