El Foro sobre los servicios públicos de Boyacá se realizó en el auditorio de la Cámara de Comercio de Tunja. Imagen: EBSA.

Boyacá y el reto de sus servicios públicos

La urgente articulación del Estado y los privados frente a sostenibilidad, gestión de residuos y transición energética.

Mientras Boyacá enfrenta desafíos históricos en materia ambiental, energética y de gestión territorial, los servicios públicos aparecen cada vez más como un eje determinante para definir el futuro del departamento.

El debate quedó planteado durante el Primer Foro de Servicios Públicos de Boyacá, realizado en Tunja el pasado 28 de abril, y promovido por empresas como Veolia, Urbaser, Vanti y Empresa de Energía de Boyacá.

Más allá de exponer balances empresariales, el encuentro permitió plantear preguntas de fondo como las siguientes: ¿qué tan preparado está Boyacá para enfrentar una crisis en el manejo de residuos?, ¿cómo avanzar hacia una verdadera transición energética?, ¿qué papel deben asumir los gobiernos locales frente al cambio climático y la sostenibilidad?

Las respuestas revelan un escenario complejo: un departamento que ha logrado avances importantes en cobertura y calidad de servicios, pero que todavía arrastra enormes deudas en materia de tratamiento de desechos, aguas residuales y planeación ambiental.

El reto silencioso de la basura

Uno de los temas que más preocupación genera es el futuro del manejo de residuos sólidos. Actualmente, gran parte de los desechos de Boyacá terminan en el Parque Ecológico y Tecnológico de Pirgua, operado por Urbaser y ubicado en Tunja.

Sandra Meneses, gerente regional Nororiente de Urbaser, consideró que el principal desafío es avanzar hacia modelos sostenibles de aprovechamiento y transformación de residuos.

“La sostenibilidad ambiental termina siendo también un beneficio social, porque todos dependemos de un entorno sano”, dijo.

La directiva recordó que al relleno sanitario llegan residuos producidos por más de un millón de habitantes de la región, lo que convierte la gestión de basuras en uno de los grandes retos ambientales del departamento.

En ese contexto, Urbaser puso en marcha una planta de biogás para capturar los gases generados por la descomposición de los residuos. Según Meneses, esta tecnología permite reducir de manera significativa las emisiones de gases efecto invernadero.

“Capturamos este biogás y lo conducimos a una gran tea para quemarlo. Eso reduce 28 veces el impacto ambiental de esos gases”, afirmó.

La empresa compara ese efecto con retirar de circulación cerca de 14 mil vehículos en la capital boyacense.

Sandra Meneses, gerente de la regional nororiente de Urbaser.

Una presión creciente sobre Pirgua

La situación adquiere mayor relevancia ante el cierre o las dificultades operativas de otros rellenos sanitarios del departamento, como los de Sogamoso y Garagoa, así como el riesgo de clausura del relleno de Chiquinquirá.

Para Meneses, el problema obliga a replantear el modelo regional de manejo de residuos, especialmente en municipios alejados de Tunja, para los cuales transportar las basuras resulta costoso y poco sostenible.

Por ello, la empresa insiste en fortalecer procesos locales de aprovechamiento de residuos orgánicos y reciclaje.

“Lo primero es promover el aprovechamiento in situ de los residuos orgánicos, especialmente en municipios pequeños”, señaló.

Según explicó, Urbaser trabaja junto a la Secretaría de Ambiente de Boyacá en la reactivación de plantas de aprovechamiento de orgánicos en algunos municipios.

La directiva también llamó la atención sobre las condiciones precarias de muchos recicladores de oficio y admitió debilidades en los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS) en el departamento.

Su reflexión está respaldada por conceptos de organismos de control como la Procuraduría Ambiental respecto a que los PGIRS tienen muchas debilidades, no tienen seguimiento ni fortalecen suficientemente a las asociaciones de recicladores.

“La sostenibilidad ambiental termina siendo también un beneficio social, porque todos dependemos de un entorno sano”.

Separar en la fuente: un desafío cultural y económico

Aunque expertos coinciden en que la mayoría de residuos orgánicos no deberían terminar enterrados en rellenos sanitarios, el tránsito hacia ese modelo aún parece lejano.

Meneses reconoce que transformar residuos orgánicos en compostaje o energía requiere inversiones millonarias y subsidios estatales.

“En Colombia ni siquiera las grandes ciudades tienen un modelo impecable de transformación de residuos orgánicos”, aseguró.

Según explicó, los modelos exitosos de Europa funcionan gracias al respaldo financiero de los gobiernos.

Aun así, la empresa impulsa algunas iniciativas ciudadanas. Una de ellas es la Tienda Ecológica Ambiental (TECA), ubicada cerca de la Plaza del Sur de Tunja, donde las personas pueden llevar materiales reciclables a cambio de una compensación económica.

La estrategia busca fortalecer la cultura de separación en la fuente en una ciudad donde todavía persisten enormes vacíos en educación ambiental.

Planta de biogas instalada por Urbaser en el Parque Tecnológico y Ambiental de Pirgua.

¿Hay riesgo de emergencia sanitaria?

Pese a la presión que enfrenta Pirgua por recibir residuos de cerca de 125 municipios, Urbaser asegura que el relleno sanitario tiene actualmente seis años de vida útil certificados.

Sin embargo, la empresa busca ampliar ese horizonte mediante nuevas tecnologías.

Entre ellas aparece un proyecto para producir Combustible Derivado de Residuos (CDR), un modelo que ya opera en países como México y España y que permitiría transformar parte de las basuras en combustible para cementeras.

Según Meneses, esa iniciativa podría reducir hasta en un 30 % los residuos que llegan a disposición final y ampliar la vida útil del relleno hasta diez años.

No obstante, advirtió que el proyecto requeriría inversiones cercanas a los 28 mil millones de pesos y garantías comerciales para asegurar la compra del combustible.

La transición energética: entre la urgencia y la cautela

Otro de los grandes debates del foro estuvo relacionado con el futuro energético del departamento y del país.

El gerente de la Empresa de Energía de Boyacá (EBSA), Roosevelt Mesa, defendió la necesidad de avanzar hacia energías renovables, aunque insistió en que el proceso debe realizarse sin comprometer la confiabilidad energética.

“La transición energética hay que hacerla, pero responsablemente”, afirmó.

Mesa explicó que la energía solar debe entenderse como un complemento y no como una fuente exclusiva de abastecimiento.

“El sol no sale las 24 horas y hay días sin suficiente radiación. Por eso necesitamos sistemas complementarios que garanticen confiabilidad”, indicó.

La empresa, dijo, desarrolla actualmente proyectos de generación solar y apoya procesos de generación distribuida en usuarios y empresas del departamento.

Fenómeno de El Niño y ahorro energético

El gerente de EBSA también advirtió sobre la posibilidad de un nuevo fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año y la necesidad de preparar al país frente a eventuales riesgos de desabastecimiento energético.

En ese escenario, insistió en la importancia del ahorro de agua y energía.

“No podemos seguir teniendo electrodomésticos y bombillos prendidos cuando no se necesitan”, señaló.

Mesa también destacó el papel estratégico del gas natural como respaldo del sistema eléctrico en periodos de sequía.

“El sol no sale las 24 horas y hay días sin suficiente radiación. Por eso necesitamos sistemas complementarios que garanticen confiabilidad”.

Las deudas pendientes con el agua

En materia hídrica, el director de operaciones de agua de Veolia Colombia, Manuel Vicente Barrera, llamó la atención sobre otro rezago estructural: el tratamiento de aguas residuales.

Según explicó, Boyacá mantiene importantes deudas en sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas, lo que exige una mayor articulación institucional y nuevas inversiones públicas.

Paradójicamente, Tunja, una ciudad que durante décadas padeció problemas de abastecimiento, hoy logra mantener suministro permanente de agua potable, un hecho destacado durante el foro como muestra de la importancia de las inversiones en infraestructura y gestión técnica.

El debate político sobre el futuro energético

El foro también sirvió como escenario para discutir las políticas energéticas nacionales.

El presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones, Andesco, Camilo Sánchez Ortega, cuestionó las decisiones del gobierno nacional frente a la exploración de petróleo y gas.

Según afirmó, Colombia enfrenta el riesgo de perder soberanía energética debido a las restricciones para nuevos contratos de exploración.

“Hoy importamos estos recursos más caros, lo que afecta a los usuarios y reduce la generación de empleo”, advirtió.

Sánchez insistió además en que el país debería aprovechar sus reservas de carbón y gas mientras avanza de manera gradual hacia modelos energéticos más limpios.

Voluntad política e inversiones claves

Las discusiones del foro dejaron claro que Boyacá enfrenta un desafío de enormes proporciones: construir un modelo ambientalmente sostenible sin comprometer la prestación de servicios esenciales.

La gestión de residuos, el tratamiento de aguas, la seguridad energética y la transición hacia energías renovables aparecen hoy como piezas de un mismo rompecabezas.

El reto, coinciden empresarios y expertos, no depende únicamente de la tecnología. También exige voluntad política, inversión pública, educación ciudadana y una planeación territorial de largo plazo.

Porque detrás de cada bolsa de basura, de cada bombillo encendido y de cada litro de agua consumido, se juega buena parte del futuro ambiental del departamento.

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