La defensa de los ecosistemas estratégicos que comparten Boyacá y Santander volvió a reunir a líderes comunitarios, colectivos ambientales, académicos y ciudadanos durante el Tercer Foro Ambiental de Moniquirá, un espacio que permitió reflexionar sobre las principales amenazas que enfrenta la región y consolidar acciones colectivas para la protección del agua, los bosques y la biodiversidad.
Uno de los temas que concentró la atención de los participantes fue la posibilidad de que la multinacional Cemex obtenga una prórroga para un título minero destinado a la explotación de piedra caliza en zona rural de Moniquirá.
Diversos sectores comunitarios expresaron su preocupación por los impactos que esta actividad podría generar sobre ecosistemas estratégicos, particularmente por su cercanía a la Serranía del Peligro, además de los efectos sobre las fuentes hídricas, los suelos, la biodiversidad y la salud de las comunidades vecinas.
Para Oscar Quintero, médico veterinario, magíster en Desarrollo Sostenible e integrante de diversos colectivos ambientales de la región Saravita-Carare-Opón, el principal valor del foro radica en la persistencia de la organización social como garante de la protección ambiental.
“Hay que resaltar el trabajo de la comunidad organizada, porque sigue siendo la comunidad organizada la que está protegiendo y salvaguardando los ecosistemas que hacen posible la economía y la vida en los territorios”, afirmó.
Sin embargo, Quintero también cuestionó la limitada participación institucional en este tipo de procesos. A su juicio, entidades locales, corporaciones autónomas y organismos nacionales con competencias ambientales y mineras deberían asumir un papel más activo en la protección de quienes defienden el territorio y en la preservación de los ecosistemas.
Pensar el territorio como una bioregión
Durante su intervención, Quintero insistió en la necesidad de superar las divisiones administrativas tradicionales y comprender el territorio desde una visión ecológica integral.
Según explicó, los ecosistemas que conectan sectores como Iguaque, La Rusia, la Serranía de los Yariguíes y el Magdalena Medio conforman corredores biológicos fundamentales para la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad, pero históricamente han sido fragmentados por la planificación institucional.
“La política no ha tenido en cuenta la ecodependencia que tenemos como sociedades a la hora de hacer la gestión del territorio”, señaló.
Desde esta perspectiva, propuso fortalecer el concepto de bioterritorio o bioregión para impulsar acciones conjuntas entre comunidades de Boyacá y Santander frente a amenazas comunes como la minería y la degradación de ecosistemas de alta montaña y zonas de recarga hídrica.
Participación ciudadana: el gran desafío
Otro de los temas recurrentes durante el foro fue la necesidad de ampliar la participación ciudadana en las causas ambientales.
Para Quintero, la educación ambiental y el fortalecimiento de los mecanismos de democracia participativa son herramientas esenciales para que las comunidades comprendan su dependencia de los ecosistemas y asuman un papel más activo en su defensa.
“El camino es la educación ambiental. Necesitamos reconocer que no existimos si no hay ecosistemas que nos provean de las condiciones necesarias para la vida”, sostuvo.
Una alerta frente a la expansión minera
Las conclusiones del foro también estuvieron marcadas por las reflexiones de Juvenal Nieves Herrera, integrante del Cabildo Verde de Moniquirá, quien destacó la amplia participación de colectivos ambientales de las provincias de Ricaurte y Vélez.
Nieves señaló que una de las principales preocupaciones expuestas durante la jornada fue la intención de extender por tres décadas más la vigencia de un título minero para explotación de piedra caliza en la vereda Tierra de González.
Según explicó, se trata de un territorio caracterizado por la presencia de cultivos, bosques y nacimientos de agua, elementos que, en opinión de los participantes, resultarían incompatibles con una actividad extractiva de gran escala.
Advirtió además que una eventual reactivación del proyecto tendría repercusiones sobre las fuentes hídricas, la biodiversidad, la salud de las comunidades y las actividades económicas asociadas a la agricultura y al turismo, dos sectores que históricamente han caracterizado a Moniquirá y a buena parte de la provincia de Vélez.
Agua, biodiversidad y educación ambiental
Más allá del debate minero, el encuentro permitió abordar otras problemáticas ambientales de la región.
Entre ellas se destacó la preocupación por la contaminación del río Moniquirá y del río Suárez debido a vertimientos de aguas residuales provenientes de distintos municipios de Boyacá y Santander.
Los participantes hicieron un llamado a las autoridades ambientales para fortalecer las acciones de control y recuperación de estas fuentes hídricas.
Asimismo, se presentaron iniciativas relacionadas con la conservación de especies emblemáticas como el oso andino, cuya presencia ha sido registrada en sectores de la Serranía del Peligro, así como avances en el estudio de la biodiversidad local, entre ellos investigaciones sobre la orquídea Pleurothallis moniquirensis, una especie asociada a este ecosistema estratégico.
Como parte de los compromisos adquiridos, las ponencias y resultados del foro serán compartidos con instituciones educativas de la región para promover procesos de apropiación ambiental entre niños y jóvenes.
Más organización y acciones concretas
Para Duvier Olaya Quintero, represante legal del Cabildo Verde de Moniquirá, el principal aprendizaje del encuentro es que la defensa ambiental requiere una participación mucho más amplia de la ciudadanía.
Entre las conclusiones destacó la necesidad de vincular de manera activa a estudiantes y docentes en futuras versiones del foro, realizar encuentros con mayor frecuencia y fortalecer la articulación entre colectivos ambientales de Boyacá y Santander.
“Necesitamos unir una sola fuerza en las provincias de Ricaurte y Vélez para abordar todas estas problemáticas ambientales”, afirmó.
Olaya también invitó a los ciudadanos a utilizar mecanismos concretos de protección territorial, como la creación de reservas naturales de la sociedad civil, una figura que permite a propietarios y comunidades aportar directamente a la conservación de ecosistemas estratégicos.
Y agregó que las memorias del foro serán publicadas por el Cabildo Verde de Moniquirá, junto con las presentaciones, documentos técnicos, preguntas y propuestas surgidas durante la jornada.
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