La administración reconoce que el arbolado urbano es escaso. Imagen: entreojos.co

Sogamoso y el reto de gestionar el progreso en una urbe con pocos árboles

El alcalde Mauricio Barón solicitó permiso para talar 850 ejemplares en tres puntos de la ciudad.

Por Germán García Barrera

Era un espectáculo ver a todos esos pájaros que llegaban al final de la tarde, 5 o 6 de la tarde, a posarse en los árboles de la Plaza 6 de Septiembre, uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad de Sogamoso.

Así lo evoca una mujer que los ha visto allí por más de 30 años y lo ratifica uno de sus vecinos que ha sido testigo de la transformación del sector por más de 40. Ella y él, que pidieron la omisión de sus nombres para evitarse líos, lamentan que los cambios en las dinámicas urbanas impacten en los ecosistemas citadinos, en los árboles, en las aves.

Además de ella y él, a esa hora tres palomas escarbaban insectos en el pasto, un mendigo duerme bajo la sombra de un caucho, y Titán, un perro criollo, juega con su humano en un trozo de zona verde. Su humano es Camilo Castillo o Camilo Paz, es artista y se refirió a las bondades de los árboles, a su servicio ambiental y a la importancia de conservarlos.     

La Plaza 6 de Septiembre está situada en el centro de la ciudad, donde confluyen las carreras 11 y 12 y las calles 15 y 16, y toma su nombre del momento histórico en que la Junta Suprema de Santa Fe decidió, el 6 de septiembre de 1810, erigir a esta urbe como Villa Republicana.

En su entorno se calculan 110 árboles de especies como muelle, araucaria, mangle, guayacán de Manizales, calistemo, urapán/fresno y caucho de la India, según la descripción hecha por Corpoboyacá, la autoridad ambiental de la zona.

Y la mujer que recuerda a los pájaros tiene claro el momento de su desbandada. Transcurría el 20 de diciembre de 2019. En esa semana se inició la demolición del edificio administrativo, una instalación construida en el gobierno del ex alcalde Jalil Yunis Kattah, inaugurada en 1973 y derribada por evidentes problemas estructurales.   

Sus aleteos, sus trinos, sus gorjeos sucumbieron al estridente sonido de los martillos de demolición, de las grúas, de las retroexcavadoras, de las volquetas, de la algarabía del desarrollo.

No los volvieron a ver posándose sobre los muelles, los mangles o los guayacanes, tampoco empujándose para encontrar el mejor lugar. Esa semana de diciembre decidieron irse a un sitio más tranquilo.

Y como siempre hay alguno que se queda, mientras haya árboles. Es posible que varias parejas de alados hayan regresado después del ruido, cuando las máquinas y los obreros silenciaron su estridencia. La buena noticia para el alcalde Mauricio Barón y sus contratistas, y claro para buena parte de los sogamoseños, por supuesto, es que se construirá un nuevo edificio administrativo, la mala noticia para los pájaros que retornaron es que se talarán 42 árboles y 62 arbustos, 110 en total. Tendrán que volver a emigrar.

El nuevo edificio, el progreso

Los trabajos para el nuevo edificio administrativo podrían comenzar en el primer semestre de 2026, así lo estima la administración. Será “una obra símbolo de identidad y orgullo para todos los sogamoseños”, se pregona en un video disponible en Facebook.

Serán 11.098 metros cuadrados de construcción expresados en dos edificios: uno de 11 pisos y otro de cuatro, y tendrá un aforo de 1.500 personas. Su valor aproximado será de 43 mil millones de pesos.

El video ofrece una frase que bien podría enmarcarse: “Cuando abra sus puertas se abrirá la esperanza de un mañana más justo, más equitativo, y más humano”.

A propósito de esta obra, el 28 de agosto de 2025 el alcalde de la ciudad, Mauricio Barón Granados, solicito a Corpoboyacá permiso para “el aprovechamiento forestal de árboles aislados ubicados en la Plaza 6 de Septiembre”.

El trámite de su petición fue formalizado a través del Auto No. 1034 de 28 de noviembre de 2025, asociado al expediente No. AFAA-00076-25, y en él se le notifica el inicio del “trámite administrativo de Autorización de Aprovechamiento Forestal de Arboles Aislados para tala o reubicación por obra pública”. En total se pide permiso para sacrificar 110 árboles.

Esta comunicación fue remitida también a quienes pidieron ser reconocidos como terceros intervinientes: Liliana Valbuena Pérez, de la Fundación CHIBOI; Sonia Pérez, de la
Asociación Semillas, y Felipe Velasco Sáenz, de la Fundación Montecito. Liliana, Felipe y Sonia, junto a otros integrantes de colectivos ambientales de la ciudad, y a Camilo, el humano de Titán, se oponen al otorgamiento del permiso. 


El día 23 de diciembre Yolanda López Reyes, funcionaria del Grupo de Evaluación y Decisión a Permisos Ambientales de Corpoboyacá, se hizo presente en Sogamoso para realizar una inspección sobre los árboles objeto de la solicitud de aprovechamiento presentada por la administración local.

La visita fue atendida por la secretaria de Planeación del municipio, Amanda Mesa, y por el secretario de Hábitat, Camilo Castro, y a la misma asistieron los terceros intervinientes.

La inspección por cada uno de los árboles fue tranquila, Yolanda se les acercó, los inspeccionó detalladamente, tomó datos de sus características.

La tensión fue evidente en la oficina de la Secretaria de Planeación en donde se cumplió una reunión de cierre de la inspección. Amanda Mesa expuso con vehemencia las bondades del proyecto y refutó con altivez los argumentos de los veedores ambientales. Por momentos las voces de la señora Mesa y de Felipe Velasco elevaban su tono para pedir, cada uno a su manera, que el otro le permitiera argumentar sin interrupciones.

Mesa dijo que la obra proyectada le ahorrará al municipio seis mil millones de pesos anuales por concepto de los arriendos que la alcaldía paga actualmente a particulares desde la demolición de la antigua sede.

¿Y sobre los impactos ambientales?

La secretaria de Planeación dijo explícitamente que: “seguramente sí vamos a tener que sacrificar un poco de árboles porque el proyecto por su dimensión así lo amerita. Ese sacrificio obviamente va a tener compensaciones”. Y por compensaciones se refirió a la siembra de árboles jóvenes en torno a los nuevos edificios.

Velasco preguntó sobre si la administración había calculado el valor ambiental de la intervención, sin embargo, no obtuvo una respuesta precisa. Mesa respondió con un si apresurado, sin exhibir evidencias durante la reunión.

Otro asistente se refirió al escaso número de árboles en la zona urbana y a la preocupación que le asiste por la tala de los 110 de la Plaza 6 de Septiembre, las 32 palmas de la carrera 11 y los 708 árboles del Parque Recreacional del Sur, 850 en total.

Mesa contestó con un argumento de peso: “Más de la mitad de Sogamoso está en territorio de páramo”. Aunque el ciudadano se refería al arbolado urbano, no a los árboles del páramo.

La presteza de la funcionaria resultó opacada por una imprecisión. Según el Plan Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres (PMGRD) de Sogamoso (actualizado en 2017) el municipio se divide en valle, vertiente y páramo. En ese documento se señala que, ojo al dato, “con 8.316 hectáreas, los páramos sogamoseños ocupan el 41% del área municipal”, un poco menos de la cifra mencionada por la Secretaria.

Felipe Velasco, de la Fundación Montecito, reiteró sus dudas sobre la socialización suficiente del proyecto de construcción del edificio administrativo. Una funcionaria asistente le reportó la realización de 16 mesas de trabajo para exponer su alcance.

El gestor ambiental cuestionó al equipo encargado del diseño del proyecto por no prever la inclusión de los árboles existentes dentro del mismo, y dudó de la existencia de un estudio de impacto ambiental serio que respalde la intervención.

Camilo Castro, secretario de Hábitat, argumentó “que la solicitud de aprovechamiento forestal se dio por un tema de sótanos y semisótanos que deben construirse y que en su opinión los árboles no podrían permanecer allí”.

Agregó que el proyecto se ubicaría en el costado cercano a la carrera 12, donde hoy funcionan parqueaderos y se encuentran árboles y arbustos establecidos.

Castro puso el acento en un argumento de obra civil: la excavación necesaria para el edificio podría comprometer raíces y, con ello, la supervivencia o estabilidad de los árboles. En ese escenario —señaló— la Alcaldía preferiría trasladar los individuos sanos, mientras que los que presenten deterioro por edad o enfermedad serían talados únicamente si Corpoboyacá lo autoriza.

Sin embargo, ante la pregunta reiterada sobre la evaluación del eventual impacto ambiental —pérdida de sombra, captura de CO₂ y afectación sobre aves— Castro no presentó cifras de servicios ecosistémicos ni un estudio de impacto asociado al arbolado de la plaza. Se limitó a insistir en que la decisión final dependerá de la evaluación técnica de Corpoboyacá y de la compensación que esta ordene.

El vireo podría ser una de las aves presente en el ecosistema urbano de la Plaza 6 de Septiembre. Imagen: birdsoftheworld.org

Felipe Velasco sugirió modificar el proyecto para incluirlos y Amanda Mesa lo descartó aludiendo sobrecostos innecesarios para el proyecto.

Frente a los reiterados cuestionamientos asociados a presuntas falencias ambientales del mismo, la Secretaria de Planeación de Sogamoso fue enfática, a su estilo, en afirmar que el proyecto del edificio contrató a biólogos y a ambientalistas para consultar todos los aspectos. Añadió que el nuevo edifico administrativo será dotado de paneles de energía fotovoltaica y producirá 100 kVA de energía.

A pesar de la suficiencia exhibida hoy no se dispone de información precisa sobre el tipo de aves que vivían y aún perchan en los 110 árboles y arbustos. Sus ramas y sus hojas pronto podrían convertirse en leña por cuenta del desarrollo.

Johana Zuluaga de la Asociación Ornitológica de Boyacá, Ixobrychus, supone la presencia de tángaras, copetones, búhos, palomas, siriris, mirlas, y aves migratorias como las reinitas. También de atrapamoscas migratorios que llegan a la poca vegetación de las ciudades, incluso vireos, águilas, garzas y chamones, pero claro, es apenas una suposición porque se desconoce la existencia de un estudio que así lo demuestre. 

Antes de abandonar su propia oficina para asistir a otro compromiso laboral, al menos así lo señaló, la secretaria de Planeación concluyó con una frase que bien podría esculpirse en piedra: “esta es una administración con un profundo sentido social y ambiental”.

Al final de la reunión, Yolanda López, la represenante de Corpoboyacá encargada de la inspección técnica de los árboles, recordó que su presencia allí obedecía a la etapa de  evaluación ambiental dentro de un trámite de solicitud de aprovechamiento forestal.

Y luego detalló lo que dejaría consignado en el acta, además de peticiones puntuales sobre el catastro forestal de la ciudad y otras señaladas por los veedores ambientales: “En las observaciones deje anotado que revisada la información allegada con la solicitud no se evidencia la socialización del proyecto e intervención de las especies forestales en el área con la comunidad por lo que se requiere al municipio para allegar estas actas”. Esto ocurrió el 23 de diciembre y la Alcaldía tenía 30 días hábiles para adjuntar las evidencias.

Permiso para talar las palmas de la 11

El seis de enero de 2026, Corpoboyacá, a través de la Resolución 0013, resolvió a favor de la Alcaldía de Sogamoso tres recursos de reposición contra la Resolución 3360 del 15 de septiembre de 2025 a través de la cual la autoridad ambiental “resolvió otorgar permiso de aprovechamiento forestal de árboles aislados por tala de emergencia a favor del municipio de Sogamoso.

Esta decisión recaerá sobre 32 palmas canaria (Phoenix canariensis) situadas sobre la carrera 11 entre calles 10ª y 15. La alcaldía, a través de la Oficina de Gestión del Riesgo, justificó la solicitud. Arguyó razones de seguridad y la necesidad de proteger a los transeúntes, los automotores y la infraestructura urbana.  

Veedores ambientales como Felipe Velasco solicitaron a Corpoboyacá ordenar a las autoridades locales la implementación de un plan integral de manejo y mantenimiento de las 32 palmas. Su actual estado, aseguró, “es el resultado de fallas en su manejo, y derribarlas resulta una afrenta al patrimonio vivo de la ciudad”.

Corpoboyacá, a través del subdirector de Administración de los Recursos Naturales, Diego Alfredo Roa, negó los recursos de reposición y dio vía libre al aprovechamiento forestal de las palmas canarias.

Añadió que el plan integral de manejo y mantenimiento planteado por los colectivos ambientales “no cumple la función preventiva exigida por la normativa ambiental ni constituye una medida eficaz para garantizar la seguridad de los peatones, la movilidad y la integridad del espacio público”, y que la amenaza “se encuentra plenamente verificada en campo y documentada en el concepto técnico”.

Al final, la Resolución 0013 del 6 de enero concluye con la siguiente: “Contra el presente acto administrativo no procede recurso alguno de conformidad con lo establecido en el artículo 87 de la Ley 1437 de 2011.    

entreojos.co consultó al Secretario de Hábitat sobre el proceso y el cronograma para hacer efectivo el derribamiento de las palmas, sin embargo, no respondió a nuestra consulta.

Otros árboles que podrían caer

La imagen corresponde al Parque Recreacional del Sur.

El 16 de mayo de 2025 el alcalde Mauricio Barón había presentado una solicitud de aprovechamiento forestal de 708 árboles que se levantan en el Parque Recreacional del Sur, y Corpoboyacá, a través del Auto No. 0992 de 21 de noviembre de 2025, decidió iniciar trámite administrativo de autorización de aprovechamiento forestal.

La administración pretende cambiar el nombre de ese parque y ejecutar allí un ambicioso proyecto denominado Parque Ecológico de la Familia y de los Deportes. “Hemos diseñado una obra magnífica en este lugar, con 32 mil metros cuadrados de espacio público que, desde su adquisición, han estado destinados a la recreación y al deporte”

En una publicación del pasado 13 de enero el semanario Boyacá 7 días describió que “Para el desarrollo del proyecto se destinará una inversión cercana a los 15 mil millones de pesos”.

Y complementó: “La obra contempla la construcción de senderos peatonales, canchas sintéticas de fútbol, zonas de barbecue, amplias áreas verdes, juegos infantiles, canchas múltiples para baloncesto y microfútbol, así como espacios para vóley playa y fútbol, con lo cual se busca transformar uno de los escenarios deportivos más concurridos del sur de la ciudad”.

El proyecto será realidad una vez Corpoboyacá autorice la tala de los 708 árboles entre los cuales están identificadas especies como eucalipto común, acacia japonesa, acacia gris, holly liso, crotón, guayacán de Manizales, chilco, arboloco, muelle, palma yuca, jazmín del cabo, lithocarpus, calistem, ciprés, eugenia cereza magenta, cajeto y mangle.

Desde la Alcaldía se defendió esta decisión de corte. Se aseguró que “el 86 por ciento de lo que se va a talar allí es eucalipto”.

En la admisión del trámite, oficializado en el Auto No. 0992, se precisa que el Grupo de Evaluación y Decisión a Permisos Ambientales de la Subdirección de Administración de Recursos Naturales, tendrá la responsabilidad de evaluar la información presentada y de realizar la visita técnica correspondiente.

Camilo, el humano de Titán, espera poder seguir paseando a su mascota por la zona arbolada de la 6 de Septiembre. Los vecinos anhelan escuchar de nuevo los trinos de los pájaros llegando a anidarse. El mendigo quisiera, como otros transeúntes, no perder la sombra prodigada por la naturaleza.

Ellos y los ambientalistas coinciden en un punto claro: no se oponen a la construcción de la nueva sede de la Alcaldía, solo piden que los árboles se sigan manteniendo en pie.

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