Estos son los diarios de naturaleza de Ámala. Foto: archivo particular.

Ámala, creaciones que cuidan la naturaleza y promueven la inclusión social

A través de textiles, artículos para el hogar y souvenirs, se invita a proteger a las especies de la Orinoquia en peligro de extinción.

“Ámala nació hace cuatro años con el objeto de dar a conocer la biodiversidad de Casanare, especialmente por su condición de vulnerabilidad y el peligro de extinción en que se encuentran varias de sus especies”. 

Así, con contundencia, Vivian Ocampo Merchán, CEO de Ámala, explica el origen de este emprendimiento que tiene su sede física en la calle 10 N° 24 – 65 de Yopal y su tienda virtual en el sitio web somosamala.com. 

Vivi, como la llaman los de su manada, llegó hace once años del Quindío a conocer las maravillas del llano casanareño, las referencias que tenía de él eran las imágenes de sus inmensas planicies, sus morichales, los hatos ganaderos, las imponentes cabalgaduras y los chigüiros.

A pesar de esta riqueza natural se percató de que su majestuosidad no era suficientemente valorada, apreciada e incluso conocida. En su opinión el potencial faunístico y florístico de la región era, en muchos casos, parte del paisaje. 

Esta percepción y el riesgo evidente al que estaban expuestas (y aún lo están) muchas de las especies de la Orinoquia por prácticas como la caza o situaciones como el atropellamiento por vehículos, motivó el surgimiento de Ámala, un espacio de creación ideado para comunicar y educar en torno al cuidado de la naturaleza.   

La meta era lograr que la fauna y su importancia para el ecosistema estuvieran en la agenda cotidiana de sus clientes, de quienes adquirieran las blusas, los mugs, los botilitos, los diarios de naturaleza y los salvavidas o tapabocas como los denominan en su catálogo. https://somosamala.com/tienda/

Una de las claves de Ámala ha sido su sensibilidad para plasmar las formas, los colores, el entorno y la variedad de los seres vivos de la Orinoquía en los productos presentados al público. Los recursos de diseño e ilustración son trabajados con esmero por el equipo de creativos y en su elaboración se utilizan tintas ecológicas e insumos elaborados a partir de los principios de la economía circular.   

Con la apertura del mercado hacia otras regiones de Colombia, en el catálogo de imágenes se han incorporado otras especies en estado crítico de amenaza como el oso andino, por ejemplo, habitante de los páramos y de la alta montaña. “Tratamos de innovar mucho en los productos, productos que realmente conecten con las personas”.

Sensibilidad con lo social

Ámala se ha comprometido con la reconstrucción del tejido social a través de la vinculación de mujeres privadas de la libertad quienes contribuyen con su mano de obra al cosido de uno de sus productos bandera: los diarios de naturaleza, una tarea en la que también participan mujeres cabeza de familia. 

Un año después de comenzar con el desarrollo del producto, me doy cuenta que este puede ser como una sombrilla para ayudar a transformar la vida de muchas mujeres, no solo es el producto que estamos haciendo, es la reflexión sobre cómo podemos ayudar a reconstruir el tejido social, cómo podemos ayudar a empoderar a las mujeres”, explica Vivi Ocampo. 

Y junto a ellas, el equipo de Ámala ha promovido el primer empleo de jóvenes casanareños. Su convicción, tal cual lo describió la CEO de Ámala, es generar oportunidades y estimular la adquisición de habilidades tanto en el ser como en el hacer. 

Dentro de esa misma declaración de principios, está el apoyo a proyectos de conservación y uno de ellos es ‘Una casa para zambo’, iniciativa coordinada por la Asociación de Becarios de Casanare (ABC) y concebida para proteger el bosque del piedemonte llanero donde habita el mono araña, una especie en peligro de extinción. 

A lo largo de estos cuatro años, Ámala ha desarrollado alrededor de 50 productos y entre ellos blusas, batas, pañoletas, camisetas, tapabocas o salvavidas como los bautizaron, artículos de oficina y elementos decorativos para el hogar. 

Dentro de ese grupo de artículos están los diarios de naturaleza hechos a mano, la tinta utilizada es ecoamigable, en el proceso de producción de la tela se utiliza solo el 30 por ciento del agua requerida y las hojas del diario son de caña de azúcar. 

“Hoy sentimos que gracias a nuestra propuesta las personas son más conscientes en temas de conservación”, destaca Vivi y concluye que aunque una de las metas de su emprendimiento es el posicionamiento comercial, consideran importante que las personas compren conscientemente, que no gasten por gastar. 

Hoy Ámala está integrada al clúster de turismo de naturaleza de Casanare y hace parte de las sociedades BIC, empresas con propósito que crean valor económico, social y ambiental, una iniciativa del Ministerio de Industria y Comercio. 

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