Comunidad e investigadores del Instituto Humboldt participaron de las expediciones Boyacá Bio. Foto: Felipe Villegas.

El turismo y las quemas, los desafíos para conservar el páramo El Consuelo

La expedición Boyacá Bio evaluó la biodiversidad presente en el lugar y recogió la inquietud de las comunidades.

El Consuelo es un páramo ubicado entre los 2.816 y los 3.866 metros sobre el nivel del mar y su área la comparten los municipios de Cerinza, Belén y Tutazá.  

Hasta allí llegaron los investigadores del Instituto Alexander von Humbodt y de la UPTC para identificar, en compañía de campesinos de la zona, el potencial de fauna y de flora, y evaluar, en un ejercicio de ciencia participativa realizado con la comunidad, el estado y los riesgos del ecosistema.

De acuerdo con lo informado por el Instituto Humboldt, los muestreos se llevaron a cabo en sectores de bosque alto andino y páramo en las veredas Cucubo, Cobagote, Toba, La Meseta, Martínez Peña y Encino, de Cerinza); El Bosque, de Belén; y Llano del Carmen, de Tutazá.

En este ejercicio la comunidad del páramo El Consuelo identificó cuatro especies de anfibios, 35 de aves, 13 de hongos, 69 de insectos y otros invertebrados, 28 de mamíferos, dos de peces, 129 de plantas y seis de reptiles. 

Los biólogos y ornitólogos realizaron a su vez muestreos de biodiversidad de diferentes grupos biológicos, y en referencia específica a la presencia de aves se obtuvo un total de 368 registros de 235 especies.

Las aves más significativas para los habitantes de la zona son la golondrina y el ruin que vive entre el pasto y los cultivos y hace su nido en ventanas y agujeros. La fauna está representada además por el tinajo, la rana verde (dentropsophus molitor) y un pez conocido como runcho o roncho, característico de las quebradas de la alta montaña. 

El páramo y las comunidades

Quienes conviven con el páramo El Consuelo valoran su condición y los servicios que ofrece. “Es la riqueza patrimonial donde encontramos las cuencas hidrográficas de las que depende el agua. En el agua se crían muchos animales y también la biodiversidad de fauna y flora, de donde se puede conservar la fuente de vida pues tenemos muchos beneficios como en aire puro”, así lo consideró un campesino de la vereda Tobal, de Tutazá. 

Desde la comunidad también se reconoció la presencia de caballos como uno de los problemas del área protegida. Estos animales pelan el terreno, al comer levantan la capa vegetal, y “algunas personas todavía queman el páramo, pero es mucho menos que antes”. 

Amenazas latentes

En el diálogo entre los investigadores del Instituto Humboldt y la UPTC y los habitantes del sector se realizó un inventario de riesgos para el páramo El Consuelo:

– La pérdida de la cultura campesina se asocia a la reducción de la población joven y trabajadora que en su mayoría ha migrado a las ciudades en búsqueda de otras opciones de trabajo y calidad de vida. 

– En algunas zonas del páramo se realizan actividades de turismo donde se usan caballos en los recorridos. Habitantes de la zona mencionan que su manejo no ha sido el mejor pues el pisoteo y el pastoreo afectan el suelo. 

– Algunos habitantes afirman que el acompañamiento de las autoridades gubernamentales a través de capacitaciones podría aportar a la solución de problemas relacionados con la actividad ganadera. Se identifica como un problema que algunas entidades inicien proyectos, pero no los culminen. 

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