El inicio del año lectivo suele disparar compras rápidas y residuos innecesarios: forros plásticos de corta vida, cuadernos reemplazados sin necesidad, marcadores desechables, empaques y, sobre todo, una lonchera que produce basura diaria.
Esta guía está pensada como contenido de servicio: decisiones simples, verificables y realistas para reducir la huella ambiental sin complicar el alistamiento escolar.
La meta es reducir compras innecesarias y alargar la vida útil de lo que tenemos a mano, y para ello las primeras recomendaciones son:
- Revisar el estado de artículos como morrales, cartucheras, reglas, compases, calculadoras y otros similares.
- Seleccionar cuadernos a medio uso y/o separar hojas limpias de los mismos para tomar notas.
- Reparar lo que se pueda: cierres, costuras, tapas y el elástico de las carpetas, por ejemplo.
Un debate constante entre los padres de familia y las directivas de los colegios está relacionado con el reciclaje de los libros. Los del año anterior deberían servir para el siguiente, sin embargo, en muchos establecimientos se obliga a las familias a invertir en nuevos textos pese a que el usado por hermanos, primos o conocidos está en buenas condiciones y no completamente diligenciado. Las editoriales y las autoridades educativas deben asumir su compromiso con el cuidado ambiental y los hogares y las asociaciones de padres deben exigirlo.
Si un objeto escolar puede durar un año más, su impacto ambiental y su costo se “diluyen” y mejoran.
Qué comprar que sea sostenible
Además de reutilizar lo que nos pueda servir, otro escenario viable, en caso de ser imprescindible su compra, es poder encontrar en el mercado local productos con sello verde o certificado de trazabilidad ambiental verídico.
No es fácil hallarlos, se puede correr el riesgo de ceder ante el greenwashing, una popular estrategia de marketing engañosa a través de la cual una empresa puede presentarse como más sostenible de lo que realmente es.
Entre las alternativas disponibles en el mercado se puede acudir a emprendedores locales para adquirir forros reutilizables para libros y cuadernos elaborados a base de tela o de plástico, siempre y cuando sea grueso y durable para varios años, no desechable.
Otras opciones podrían ser las siguientes:
– Priorizar esferos recargables o con repuesto cuando exista la opción, y revisar la pertinencia de comprar colores nuevos en cada periodo. Se pueden reusar los antiguos.
– Si el colegio exige materiales plásticos de corta vida útil, es necesario preguntarle a la institución si estos son indispensables para el aprendizaje y plantearle la opción de reemplazarlos por cartón, papel, retazos de tela u otro material de reuso.
Lonchera saludable y sin desechables
Una merienda, o las “onces”, como conocemos en Colombia al refrigerio de media mañana o media tarde, genera residuos todos los días si depende de botellas, pitillos, servilletas y envolturas de un solo uso.
En este caso la mejor opción, si realmente queremos ser sostenibles y saludables es incluir frutas y golosinas caseras, y preferir termos reutilizables, recipientes durables y cubiertos lavables. De esta manera evitamos generar desechos inservibles todos los días.
En resumen:
Sí (priorizar):
- Reutilizar lo que ya existe.
- Cuadernos/papel con contenido reciclado o con certificación verificable (FSC).
- Productos durables (mejor calidad, menos recambio).
- Termo y recipientes reutilizables.
No (evitar):
- Forro plástico delgado que se cambia cada año.
- Sets sobredimensionados que se desperdician.
- Útiles “decorativos” plásticos sin función pedagógica clara.
- Comprar por moda o por presión social.
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