abono
La selección en la fuente de los residuos orgánicos permite su transformación en fertilizante. Foto: Carlos Espejo.

Residuos orgánicos no van a la basura, se transforman en abono

Paipa lidera la transformación de desechos de cocina en fertilizantes para cultivos, jardines y la recuperación de suelos degradados.

Esta ciudad de aproximadamente 30 mil habitantes, de los cuales el 60 por ciento están en el área urbana, genera alrededor de 420 toneladas mensuales de residuos sólidos, de ellos 180 son orgánicos, resultantes de actividades de cocina, principalmente; y gracias a un esfuerzo entre la comunidad y sus autoridades estos son transformados en fertilizantes. 

El proceso lo lidera la empresa de servicios públicos del municipio, Red Vital Paipa, y comienza con la separación en la fuente en cada una de las viviendas de la ciudad. 

Carlos Espejo, coordinador de aprovechamiento de la entidad, describió que la tarea de seleccionar los orgánicos, disponerlos de manera adecuada y transformarlos comenzó hace aproximadamente 13 años en la administración del ex alcalde Jorge Herrera Jaime. Dicha transformación conlleva varias etapas: deshidratación, compostaje, molido, cernido y empacado.    

Los gobiernos que le sucedieron continuaron con esta tarea que acogieron y fortalecieron el actual alcalde, Fabio Medrano, y el gerente de Red Vital Paipa, Robinson Larrota.   

orgánicos
Los residuos de verduras y frutas son la materia prima para producir el abono. Foto: Cortesía.

Carlos Espejo informó que cada 60 días se procesan un poco más de 90 toneladas de hollejos de frutas y desechos de hortalizas, vegetales, cáscaras de huevos, y hasta desperdicios de carne, y como resultado se obtienen 240 bultos de un fertilizante solido orgánico y granulado, conocido en el marcado como Abormín, y alrededor de 180.000 litros de abono líquido.

Espejo destacó el compromiso de los habitantes de la zona urbana que una vez por semana entregan al carro recolector la bolsa verde con los desperdicios de cocina. “En la zona rural no es necesario porque estos desechos son utilizados por los agricultores para abonar sus cultivos”. 

A partir de la gestión realizada ante el ICA, el municipio obtuvo los permisos para producir abono sólido y líquido, también cuenta con el aval de esa institución para comercializar  Abormin, el abono sólido que ya se encuentra disponible en establecimientos de comercio.  

El director de aprovechamiento de la empresa indicó que gracias a la calidad del ‘Abono orgánico mineralizado sólido’, como se describe en su etiqueta, en este momento el 70 por ciento del obtenido, luego de transformar los residuos orgánicos, está comprometido con empresas de la región. El 30 por ciento restante se entrega a personas que lideran procesos sociales y de horticultura en hogares comunitarios y establecimientos educativos.        

Natalia Vásquez, subdirectora de Ecosistemas y Gestión Ambiental de Corpoboyacá, indicó que experiencias de este tipo no han podido implementarse en otros municipios de la jurisdicción por no disponer de los correspondientes permisos de uso de suelo para estos fines. Señaló, en el caso de Paipa, que allí se desarrolla un ejercicio piloto y académico acompañado por la Fundación Universitaria Juan de Castellanos.

Abono para recuperar suelos

Fabio Medrano
Fabio Medrano, alcalde de Paipa, durante una jornada de reforestación. Foto: Cortesía.

La reserva natural Ranchería, una de las áreas protegidas del municipio, se ha beneficiado de la transformación de los residuos orgánicos. En 2020 se destinaron seis toneladas de abono utilizadas en la siembra de dos mil árboles en el marco de una jornada de restauración activa liderada por la Alcaldía.   

El fertilizante se usa asimismo en el mantenimiento de praderas de las 38 veredas del municipio, de acuerdo con las solicitudes de los propietarios de los predios; se intercambia por envases plásticos como parte de una estrategia de economía circular, y se dedica a la recuperación de suelos degradados por actividades mineras, en cooperación con empresas obligadas a realizar actividades de compensación ambiental, como Electrosochagota.  

Premio al esfuerzo

Abormín es el nombre comercial del abono obtenido a partir de los residuos orgánicos. Foto: Cortesía.

El aprovechamiento de residuos orgánicos, y el hecho de evitar que terminen enterrados en un relleno sanitario, permitió que dicho proceso cumpliera con los requisitos para ser presentado a la Convocatoria Programa Ecos de INNPULSA Colombia y la Fundación SOCYA. Su postulación le valió ser seleccionado de entre 700 iniciativas de todo el país y recibir un estímulo de $80 millones para fortalecerse. 

Los recursos están siendo invertidos en la adquisición de elementos esenciales para la operación de la planta de aprovechamiento como tanques de almacenamiento de 5.000 litros, molinos eléctricos de alta potencia, una trituradora chipaedora y una cernidora automática. 

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