En Colombia se generan cerca de 12 millones de toneladas de residuos al año, pero apenas entre el 17 % y el 23 % logra reciclarse. El resto termina en rellenos sanitarios o, en el peor de los casos, en ríos, suelos o ecosistemas naturales.
Las cifras evidencian una paradoja: aunque el reciclaje es un tema cada vez más presente en las conversaciones sobre ambiente, en la práctica sigue siendo una cultura de pocos.
Así lo advierten organizaciones de recicladores y autoridades ambientales. Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se han impulsado estrategias como el programa Basura Cero, que busca transformar la gestión de residuos y fomentar su aprovechamiento. Sin embargo, el éxito de estas iniciativas depende en gran medida de lo que ocurre en los hogares.
“Si en las casas no se separan bien los residuos, el trabajo de reciclaje se vuelve mucho más difícil”, explicó Adriana Marcela Bustos, representante legal de la Asociación de Recicladores de Tunja – Recitunja.
Un trabajo poco visible
Detrás del reciclaje en Colombia hay miles de personas que diariamente recorren calles y barrios recuperando materiales que aún pueden aprovecharse.
Se calcula que entre 30.000 y 60.000 recicladores trabajan en esta actividad en el país, una labor clave para reducir la presión sobre los rellenos sanitarios y disminuir la contaminación.
Pero el trabajo de estas organizaciones depende en gran medida de la colaboración ciudadana.
“Cuando los residuos vienen mezclados con comida o líquidos, muchos materiales que podrían reciclarse terminan perdiéndose”, resaltó Adriana Bustos.
En ciudades intermedias como Tunja, la separación adecuada desde los hogares puede marcar una diferencia significativa en la cantidad de materiales que logran recuperarse
Cómo separar los residuos en casa
Una de las recomendaciones más reiteradas por expertos y autoridades ambientales es aplicar una separación básica desde el origen, es decir, en el hogar.
Las pautas más sencillas incluyen:
1. Separar residuos reciclables
Entre los materiales que pueden aprovecharse se encuentran:
- Papel y cartón
- Botellas y envases plásticos
- Envases de vidrio
- Latas de aluminio
- Algunos empaques limpios
Estos residuos deben mantenerse limpios y secos, ya que la humedad o la contaminación con alimentos reduce su posibilidad de reciclaje.
2. Separar los residuos orgánicos
Restos de comida, cáscaras de frutas y verduras, y residuos vegetales hacen parte de los residuos orgánicos.
Cuando es posible, pueden destinarse a compostaje doméstico, un proceso que permite convertirlos en abono natural para jardines o huertas.
3. Identificar los residuos no aprovechables
Materiales como papel higiénico, servilletas usadas, colillas de cigarrillo y empaques contaminados con grasa o comida deben ir en la bolsa destinada a residuos ordinarios.
El papel de los contenedores de colores
En muchas ciudades del país se ha promovido el uso de un sistema de tres colores para facilitar la separación.
Según las orientaciones de autoridades ambientales, los colores se utilizan así:
- Blanco: residuos aprovechables (reciclables)
- Verde: residuos orgánicos
- Negro: residuos no aprovechables
Este esquema busca simplificar el proceso para los ciudadanos y mejorar la eficiencia en la recuperación de materiales.
Una cultura que aún está por construirse
Aunque el reciclaje ha ganado visibilidad en los últimos años, especialistas coinciden en que aún falta consolidar una cultura ambiental sólida en el país.
En muchos hogares la separación de residuos no se realiza o se hace de forma incorrecta, lo que termina dificultando el trabajo de recicladores y plantas de aprovechamiento.
Para Adriana Bustos, que ha sido testigo de excepción de lo que pasa en Tunja y el departamento de Boyacá, la clave está en entender que el reciclaje no es solo una tarea individual, sino un compromiso colectivo.
“Cada persona puede aportar desde su casa. Si todos separáramos bien los residuos, el impacto positivo sería enorme”, afirmó.
Pequeños hábitos que hacen la diferencia
Más allá de separar correctamente los residuos, existen otras prácticas cotidianas que ayudan a reducir el impacto ambiental:
- Reducir el uso de plásticos de un solo uso
- Reutilizar envases y bolsas
- Comprar productos con menos empaques
- Apoyar a recicladores y asociaciones locales
Aunque se trata de acciones simples, su efecto acumulado puede ser significativo.
En un país que todavía recicla menos de una cuarta parte de sus residuos, cada bolsa bien separada representa una oportunidad para cambiar la historia de la basura.
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