Este es el campamento instalado por campesinos de Paipa para impedir la explotación de dos canteras. Foto: entreojos.co

Comunidad de Sátiva y La Bolsa, en Paipa, denuncia daño al patrimonio natural y cultural

Piden la actuación de Corpoboyacá, la ANM y la Alcaldía de Paipa para el cierre definitivo de varias canteras.

“El lucro de hoy para la minería es la muerte para nuestras generaciones, si a la vida, no a la minería”, es la expresión que se escucha y se lee en el campamento y en el retén instalado en el límite de las veredas de Sátiva y La Bolsa, en Paipa, para impedir la operación de dos canteras: Master Cad y San José.

El paso está restringido para trabajadores y maquinaria de estas explotaciones.

De acuerdo con lo expresado por los integrantes de las juntas de acción comunal, el propietario de Master Cad, Olegario Pulido Alba, tiene permiso de la Agencia Nacional de Minería (ANM) y licencia ambiental de Corpoboyacá para operar, sin embargo, según denunciaron, no está cumpliendo con el plan de manejo ambiental: desvió las quebradas El Totumo y la Toma, de las que dependen dos acueductos, y a pesar de la afectación y de denuncias formuladas desde 2005, ni Master Cad ni Pulido Alba no han sido sancionados.

La situación de la cantera San José no es menos grave. Los voceros comunitarios relataron que esa explotación de piedra caliza operaba sin licencia, y solo hasta que los habitantes del sector pusieron en evidencia tal irregularidad esta fue objeto de cierre por parte de la Inspección de Policía de Paipa.

Los pobladores de este sector rural están inquietos también por otros proyectos para la extracción de materiales de construcción, e insisten en que los avales de las autoridades ambientales y mineras están en contravía de lo autorizado en el Plan de Ordenamiento Territorial que privilegia el uso del suelo para labores agropecuarias.

Dionisio Sandoval, presidente la Junta de Acción Comunal de la vereda La Bolsa, destacó que estas explotaciones están ubicadas en un área de recarga hídrica dependiente del complejo de páramo Guantiva – La Rusia, “es una zona que se debe proteger para garantizar el agua para la comunidad”, insistió.

El detonante

La comunidad denuncia que en varios tramos el camino ancestral (izquierda) fue intervenido para convertirlo en una vía (derecha) que facilite la actividad minera. Fotos: archivo particular.

A pesar de la molestia colectiva por las afectaciones ambientales y el daño al paisaje causadas por la explotación de estas canteras, y de su desazón por lo que llamaron falta de actuación oportuna de las autoridades, la gota que rebosó la copa fue la destrucción de un camino real, un sendero de comunicación ancestral entre Paipa y Gámbita, municipio de Santander.

Aseguran que Olegario Pulido Alba, el propietario de Master Cad, intervino con maquinaria esta ruta centenaria con el propósito de ampliar su actividad minera. “Destruyó el empedrado característico de esa ruta, incluida la piedra del diablo, un emblema para la comunidad, un patrimonio histórico y cultural nuestro”, señalaron los manifestantes.

Dionisio Sandoval reiteró la determinación de los habitantes de Sátiva y La Bolsa para mantenerse en el lugar bloqueando el acceso a las explotaciones, exigió la presencia de Corpoboyacá y de la Agencia Nacional de Minería y expresó el deseo férreo de sus vecinos: que se cierren definitivamente esas explotaciones.

“Nuestra vocación es agrícola y ganadera, no queremos minería”.

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