Nueve Reservas Naturales de la Sociedad Civil llevan años haciendo lo que el Estado rara vez hace: custodiar, registro a registro, la biodiversidad de la provincia del Ricaurte en Boyacá.
Ahora, esas reservas se articularon con Escuela de Biología de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) y el resultado es una alianza que promete convertir el conocimiento académico en conservación concreta.
Los avances de este acercamiento se socializaron en el marco del ‘Encuentro de Experiencias de Investigación en la Red de Jardines Botánicos de la Provincia Ricaurte’, un espacio que reunió a investigadores, docentes, estudiantes y guardabosques de los municipios de Villa de Leyva, Gachantivá y Arcabuco para explorar juntos las posibilidades de trabajar en torno a la gestión, conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad.
Una red que trabajará con la academia
La Red de Jardines Botánicos está integrada por nueve Reservas Naturales de la Sociedad Civil distribuidas en los tres municipios. Son predios privados donde sus propietarios han decidido que el monte vale más que el potrero, que la fauna silvestre tiene derecho a quedarse y que la investigación es bienvenida.
Desde la UPTC, el programa de Biología, a través de la línea de Gestión de la Biodiversidad, coordinada por la profesora María Fabiola Ospina Bautista; e impulsada por el director de la Escuela, Nelson Aranguren, tiene el propósito es cercar la universidad al territorio a través de pasantías, trabajos de grado y voluntariados que generen conocimiento útil para quienes cuidan esos ecosistemas.
«Esta línea está buscando hacer alianzas con la comunidad, para poder ofrecerle a los estudiantes pasantías, proyectos de investigación y mostrar lo que hace el programa de Biología y los grupos de investigación», explicó la profesora Ospina Bautista durante el encuentro. En concreto se busca que la ciencia salga del aula y encuentre sus preguntas en el campo.
Lo que las reservas necesitan
Ángela María Zuluaga, líder de la Reserva Natural de la Sociedad Civil Nido de Águilas, de Villa de Leyva, y representante de la Red de Jardines Botánicos, expresó que las organizaciones quieren avanzar en procesos investigativos que durante años han estado fuera de su alcance por falta de recursos técnicos y humanos especializados.
Las líneas de trabajo que las reservas han identificado como prioritarias son tan diversas como los ecosistemas que albergan: clasificación taxonómica de flora y fauna, caracterización de visitantes florales, propagación de especies nativas, estudio de micorrizas, bioacústica y exploración de paisajes sonoros. Son tareas que requieren paciencia, metodología y formación científica, y eso es precisamente lo que un programa universitario de biología puede ofrecer.
Los primeros pasos
El Encuentro de Experiencias no fue solo de palabras e intenciones. También fue un espacio para mostrar lo que ya está pasando. Bajo la dirección del profesor Mayer Isnardo Lagos, estudiantes en modalidad de pasantía presentaron sus primeros trabajos sobre el terreno.
Yesenia Sisley Piratoba documentó la diversidad de helechos en la Reserva Natural Aguacos, de Gachantivá. Viviana del Pilar Córdoba Ochoa, por su parte, exploró desde la etnobotánica el uso de plantas medicinales y gastronómicas en la Reserva Natural Nido de Águilas de Villa de Leyva, recuperando saberes que conectan la biodiversidad con la cultura local.
Estos trabajos son apenas el comienzo. Son la prueba de que el modelo funciona: estudiantes que aprenden haciendo, comunidades que reciben conocimiento generado sobre su propio territorio, y reservas que acumulan información científica que antes no podían producir.
Los participantes
El Encuentro de Experiencias congregó a un conjunto de voces que pocas veces comparten espacio: docentes e investigadores de la Escuela de Biología de la UPTC, el equipo del Invernadero Rafael Guarín Montoya de la universidad, y representantes de cuatro reservas de la red:
- María Andrea Otero, RNSC Jakamaki, Gachantivá.
- Ángela María Zuluaga, RNSC Nido de Águilas, Villa de Leyva.
- Margarita Jauregui, RNSC Catigua, Villa de Leyva.
- Martha Nieto, RNSC Los Agüacos, Gachantivá.
Cuatro reservas, tres municipios, una misma convicción: que la naturaleza de la provincia del Ricaurte merece ser conocida, estudiada y protegida con rigor.
El sentido de la alianza
Hay algo que este tipo de alianzas hacen que ni el mercado ni la burocracia pueden replicar fácilmente: generan confianza entre la academia y el territorio. Las reservas naturales de la sociedad civil son, en muchos casos, el último refugio de biodiversidad en paisajes fuertemente transformados por la agricultura y la ganadería. Sostenerlas requiere más que voluntad: requiere información, herramientas, redes de apoyo.
La UPTC, con sus grupos de investigación, sus estudiantes y su infraestructura, puede ser ese soporte. Y las reservas, con su experiencia de campo, su conocimiento del territorio y su vínculo con las comunidades locales, pueden orientar las preguntas científicas hacia donde realmente importa.
La Provincia de Ricaurte tiene ecosistemas únicos. Tiene propietarios que eligieron conservar en lugar de explotar. Y ahora tiene, también, una universidad dispuesta a escuchar y a aprender junto a ellos.
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