Imagen: Red por la Justicia Ambiental de Colombia

Proyectos mineros amenazan acabar con el agua de Gachantivá

entreojos.co publica la declaración de Jairo Barbosa, miembro del Movimiento Cívico por el Agua y por la Vida que promueve la marcha del 3 de septiembre.

Una de las empresas cementeras más prestigiosa del país, Cementos Tequendama, no deja de sorprendernos. Mientras recibe importantes condecoraciones por hacer “amigable” su explotación de piedra caliza y producción de  cemento, y es catalogada como una empresa modelo en la producción de insumos para la construcción, en Suesca, Cundinamarca, la comunidad logró que le fuera suspendida definitivamente la licencia para la producción de cemento.

Las incursiones/exploraciones en las formaciones geológicas con mantos ricos de piedra caliza que se han venido dando en Gachantivá, municipio verde de la Provincia del Alto Ricaurte, han significado la desaparición de afloramientos de agua que existieron naturalmente desde siempre y han sobrevivido por la majestuosa conexión de los robledales  entre sí, relictos de Quercus Humboldtii,  especie única en nuestro país y representativa del territorio americano.

La apuesta es alta y de claros intereses económicos, pues saben del rico potencial minero de estas tierras y las políticas de gobierno les han ayudado a crear un ámbito favorable, salvo que la verdadera vocación de sus gentes es agropecuaria, sumado a  una consciencia de las riquezas naturales y culturales que proyectan a Gachantivá a convertirse en un municipio ecoagroturístico .

El mega proyecto de extracción de piedra caliza se ha encontrado con una población consciente de su territorio que no va a permitir la explotación y que busca la declaratoria de la Unesco como  Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad y que se está preparando para la toma de una decisión definitiva mediante la Consulta Popular. No obstante los intereses económicos son muy altos y a toda costa quieren lograr su propósito.

En principio pretendían empezar la explotación de calizas justamente en las inmediaciones del humedal de la Hoya, un lugar de recarga hídrica que abastece a más de cinco veredas y muchas familias. Las acciones del Movimiento Cívico por el Agua y por la Vida de Gachantivá lograron que Corpoboyacá reconociera el sitio de explotación de La Hoya como un Humedal y que conminara al municipio a proteger este importantísimo acuífero.

Ante estas circunstancias, la empresa ha decidido trasladar su sitio de explotación a la vereda Iguas, muy cercana al casco urbano, en donde existen ricos mantos de piedra caliza y en donde por supuesto también sucede el mismo fenómeno de La Hoya, que es zona de recarga hídrica y más de 150 familias se verían afectadas si obtienen la licencia de explotación.

En este sentido ese hecho sería mucho más grave pues la zona de explotación que ha sido designada está interconectada con fuentes hídricas, afloramientos de agua y quebradas que permiten la formación de importantes acuíferos y zonas de recarga.

El panorama de la explotación es además macabro pues pretenden volar una montaña que queda a solo kilómetro y medio del pueblo, sitio emblemático y pretenden hacer un cráter de más de cinco hectáreas de diámetro y 90 metros de profundidad, extraer 60.000 toneladas mensuales  de material, lo que equivaldría a una extracción diaria  de 2.000 toneladas que implicarían el desplazamiento diario de cientos de volquetas, contaminación auditiva, daño de las vías alternas y contaminación por levantamiento de polvo, lo que se traduce en enfermedades respiratorias y afectación a los cultivos y animales.

Para obtener esa producción mensual utilizarían 7,5 toneladas de dinamita que además de afectar las estructuras de las viviendas circunvecinas de a varios kilómetros a la redonda, romperían irreparablemente las conexiones naturales de las fuentes hídricas produciendo inmediatamente el desabastecimiento hídrico para más de cinco veredas que obtienen su agua de acueductos que utilizan estas conexiones naturales.

La comunidad campesina que habitamos este sagrado territorio no queremos que se extraigan las riquezas del subsuelo, nosotros hemos vivido durante varias generaciones en condiciones ambientales dignas, heredamos principios sagrados de nuestros ancestros indígenas para producir nuestro alimento y criar nuestros animales y queremos que nuestros descendientes actuales y futuros tengan también la oportunidad de vivir en las condiciones que hemos vivido nosotros y que contribuyamos a hacer de este planeta siga siendo un lugar aún posible para existencia de la humanidad.

Jairo Barbosa

Miembro del Movimiento Cívico por el Agua y por la Vida de Gachantivá.

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