Imagen:Anete Lusina/Prexel.

Ciencia para salvar a las abejas

La FAO aboga por su protección y desde Boyacá se investiga para aportar en su cuidado

El 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Abejas, una fecha que la Organización de las Naciones Unidas instituyó desde 2018 para recordarle al planeta que sin estos insectos, buena parte de la cadena alimentaria humana simplemente se detendría.

Este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) propone el lema «Juntos con las abejas, por las personas y el planeta. Una asociación que nos sostiene a todos», una invitación a reconocer el vínculo milenario entre la humanidad y estos pequeños guardianes de la vida.

En el departamento de Boyacá investigadores de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) llevan años trabajando, codo a codo con apicultores locales, para proteger a las abejas y fortalecer a las familias que viven de su labor.

Un planeta que depende de un insecto

Sin abejas no hay polinización. Sin polinización no hay frutos, no hay semillas, no hay alimentos. La cadena es tan directa como frágil. La FAO calcula que cerca del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo depende, al menos en parte, de la polinización animal, y las abejas son sus principales protagonistas.

Sin embargo, el panorama para estos insectos se ha ido oscureciendo. La deforestación destruye su hábitat natural; el uso masivo de pesticidas agrícolas compromete su salud y su capacidad reproductiva; el cambio climático altera los ciclos florales de los que dependen.

El número de abejas y otros polinizadores disminuye en todo el mundo, y con ellos mengua también la capacidad del planeta para alimentar a sus más de ocho mil millones de habitantes.

La conmemoración de este 20 de mayo, fecha elegida en honor al nacimiento de Anton Janša, pionero esloveno de la apicultura moderna, es una oportunidad para que gobiernos, comunidades científicas, productores rurales y ciudadanos tomen conciencia y actúen.

La apicultura más que celebración

El tema de este año propuesto por la FAO sitúa la relación entre humanos y abejas en una dimensión histórica y cultural. Durante milenios, diferentes civilizaciones han dependido de la miel, el polen y el propóleo no solo como alimento, sino como medicina, moneda de intercambio y símbolo de fertilidad. Desde la recolección silvestre hasta los modernos sistemas tecnificados de colmenas, esa relación se ha transformado, adaptándose a distintos climas, culturas y necesidades.

El lema 2026 también dialoga con dos celebraciones internacionales paralelas: el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores y el Año Internacional de la Agricultora, subrayando el papel de la apicultura en los medios de vida rurales y en el empoderamiento de mujeres y jóvenes del campo.

“El número de abejas y otros polinizadores disminuye en todo el mundo, y con ellos mengua también la capacidad del planeta para alimentar a sus más de ocho mil millones de habitantes”.

Boyacá: ciencia al servicio de las abejas y los apicultores

En el corazón de la cordillera Oriental colombiana, a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, los investigadores de la UPTC decidieron ir más allá del laboratorio.

El resultado: dos patentes de invención otorgadas por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), diseñadas para transformar la realidad de los apicultores del departamento y mejorar las condiciones de vida de las propias abejas.

Las patentes son fruto de la alianza entre los grupos de investigación DITMAV (Diseño, Innovación y Asistencia Técnica de Materiales Avanzados) y GENTE (Grupo de Energía y Nuevas Tecnologías), ambos de la Facultad Seccional Duitama, en articulación con la Asociación de Productores Apícolas Tibairá de municipios como Paipa, Duitama y Pachavita.

El proyecto contó con el respaldo inicial del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a través de la Convocatoria N° 865 de 2019.

Colmena inteligente para el páramo

La primera patente, la de la Colmena Ergonómica para Apis Mellifera con monitoreo remoto, representa un salto tecnológico para la apicultura de alta montaña.

Este diseño, co – creado entre la universidad y la comunidad apicultora, liderada por Julián Eduardo Barbosa Moreno, de la Asociación Tibairá, incorpora sensores infrarrojos, unidades de control y módulos de comunicación que permiten conocer en tiempo real la temperatura y la humedad dentro y fuera de la colmena, todo controlado desde el teléfono celular del apicultor.

Pero la innovación no se detiene en la tecnología digital. La colmena está fabricada con materiales biodegradables que combinan residuos industriales con fibras naturales de la región: plátano, plumas de ganso y fique.

Una segunda vida para materiales que antes se consideraban desecho, que al mismo tiempo ofrece mejor resistencia a la tensión, a la radiación ultravioleta y a los hongos, problemas frecuentes en las colmenas de madera tradicionales, y una mayor eficiencia térmica, clave para mantener las condiciones que las abejas necesitan para producir miel y polen.

Los prototipos ya operan en el páramo de La Rusia, en Duitama, y el proyecto ha despertado interés más allá de las fronteras: apicultores de Argentina, Chile, Brasil y México conocen ya esta innovación boyacense. Sus resultados científicos han sido presentados en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en Buenos Aires, y en las universidades de los Andes y Nacional de Colombia.

La UPTC pone a Boyacá en el mapa de la investigación apícola global y demuestra que la academia puede, y debe, estar al servicio del territorio.

Una colmena para las meliponas

La segunda patente, la de la Colmena para abejas meliponas, abre otro frente igual de relevante: el de las abejas nativas sin aguijón, fundamentales para la conservación de los ecosistemas del subpáramo y la producción de productos nutracéuticos como la miel, el polen y el propóleo con propiedades medicinales.

Esta fue desarrollada por los profesores Edwin Yesid Gómez y Andrés Ferney Largo León, junto con las entonces estudiantes de Diseño Industrial, Liseth Tatiana Medina López y Lorena Montañez González.

Esta colmena se fabrica con materiales poliméricos a través de tecnologías de manufactura digital propias de la industria 4.0, lo que permite su replicación en cualquier parte del mundo.

A diferencia de las colmenas tradicionales de madera, guadua o adobe, esta versión garantiza mayor durabilidad, mejor confort térmico y evita el ahogamiento de las abejas en los alimentadores, uno de los principales focos de mortalidad en este tipo de sistemas.

El horizonte que sigue

El trabajo no termina con las patentes. Los investigadores y la comunidad apicultora tienen ya la mirada puesta en los próximos desafíos: la producción industrial y en serie de ambas colmenas para su comercialización a nivel nacional e internacional, y el desarrollo de sistemas de alimentación más eficientes que reduzcan la mortalidad al abrir las colmenas.

Con estas innovaciones, la UPTC no solo pone a Boyacá en el mapa de la investigación apícola global, sino que demuestra que la academia puede, y debe, estar al servicio del territorio, de las familias campesinas y de la biodiversidad que sostiene la vida.

Fuentes: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Facultad Seccional Duitama.

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